sábado, 23 de abril de 2011

El Madrid ganó la Copa, "meu can pillou unha mosca".

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, etc, etc, y etc. Por si alguien no se había dado cuenta, el Real Madrid se ha proclamado Campeón de la Copa del Rey, después de unos cuantos lustros sin hacerlo.
La falta de costumbre en alzar títulos hizo que a las 4 de la madrugada al "simpático" de Sergio Ramos se le fuese la copa al carallo, (apuesto que si fuese un cubata lo habría sujetado mejor, pues mis conocimientos futbolísticos me hacen llegar a la conclusión que esta generación de jugadores madridistas tienen más experiencia levantando copas de vidrio que copas de metal).
Aquí un servidor, que como muchos ya sabréis tiene el corazón dividido entre el Atl. de Madrid y el Celtiña, envía mi más sincera felicitación a los seguidores del equipo campeón, aunque bien pudieron pedirnos consejo a los Atléticos de como se alza y se trata un trofeo, ya que el año pasado levantamos dos y ahí los tenéis, sin el más mínimo rasguño.
De todas las imágenes vistas y no vistas del partido, me quedo con la de Casillas alzando la Copa mientras el Rey lo agarraba de la otra mano para que no se cayese del estrado al que se había subido.
Me quedo con esta imagen puesto que siento admiración por el portero del Real Madrid, no por ser de este equipo, sino por ser al mismo tiempo el portero de la Selección Española, que en los últiimos años me ha dado un par de alegrías muy grandes.
Iker Casillas ya tiene en su palmarés el título que le faltaba, de ahí su alegría. Y yo que soy un retorcido mental, al contemplar la imagen del portero feliz y alzando el trofeo, agarrado por el Rey de la otra mano, me pasó por la cabeza una imagen que recuerdo de mi infancia, la del día en que Marco, agarrando también de la mano a su mono Amedio, por fin encontró a su madre en tierras argentinas.
En realidad no sé si Marco encontró o no a su madre, pero al ver aquella imagen y siendo yo neutral en este tipo de encuentros en los que tanto me dá como tanto me tiene la gane quien la gane si no es el Atlético, lo primero que hice al verla fue ponerme a cantar aquella canción que en sus tiempos causó furor: "Mi mono Amedio y yoooo, viajamos con la esperaaaanza de ver a mi mamá"...
Y dado que he visto el partido rodeado de gente de ambos bandos, merengues y culés, monárquicos y republicanos, me abstuve de contestar a quien llamaba Marco y a quien le llamaba Amedio... ESO ES TACTO.
Pero coño, es que cada una de las veces que he visto esa imagen desde miércoles hasta hoy, a mi cabeza vienen sin querer el son de esa canción.
Cambiando de tema y adentrándome un poco más en la parte sentimental que esta imagen supone, me pregunto yo por qué los productores de aquella famosa serie de dibujos animados fueron tan crueles dejando al pobre chaval corriendo por el puerto, mientras su madre se alejaba en un barco... mar adentro, mar adentro. ¿Por qué?... ¿que coño de madre es esa que deja a su hijo a cargo de un mono?.
Y lo mismo que digo por Marco, lo digo por Heidi. ¿Por qué coño a la pobrecita niña la dejan sin madre y a cargo del refunfuñón de su abuelo?. Y lo que desde mi punto de vista resulta más sangrante: ¿por qué en ambas series no se mencionan para nada a sus padres?.
¿Eran a caso ambos hijos de madres solteras?... Porque hoy ser madre soltera no es nada nuevo y no llama la atención, pero en aquellos tiempos no era así. Seguro que más de un viejo perverso que siguió las series con la misma atención que lo hice yo, en algún momento pensó que tanto Marco como Heidi, eran hijos de puta.
Que Dios me perdone si ambas criaturas se sienten insultadas y que las putas me perdonen si con este comentario pongo en entredicho su capacidad para educar a sus hijos. Ahora bien, en el caso de Marco, no me queda otra que decir que la madre aparte de puta era una inconsciente, pues no se deja a un mono al cuidado de su hijo.
A Tarzán le pasó lo mismo, pero a los padres de éste los salva que murieron en accidente. Y que conste, que para ser educado por una manada de monos, el chaval les salió bastante bueno pues en todos las películas que le he visto no hay una sóla en la que lo viese fumando hierba o borracho, algo de lo cual sus simios progenitores pueden sentirse orgullosos, y eso que Tarzán era lo que hoy se puede decir "un nini", pues ni trabajaba, ni estudiaba.
El sí vivía como un Rey, todo el día columpiándose en la liana de aquí para allá y gritando como una mona.
En fin, que el Real Madrid ganó la Copa y que la jodieron por completo al caerle del autobus al gracioso de "Sergio Ramos". Y digo yo... ¿qué hubiese pasado si en lugar de caerle a Ramos, le cayese a Casillas sobre la cabeza de Su Majestad.
Con todos mis respetos al monarca y por la parte que me toca, tal hecho pudiera ser considerado un atentado con graves consecuencias. Quizá el trastazo le provocase una grave lesión cuyo resultado hubiese podido ser la abdicación del Rey en su hijo Felipe, que como todos sabemos tiene el corazón Atlético.
¿Y quién sabe?, a lo mejor con un monarca colchonero, a mi querido Atlético le podrían ir mejor las cosas y aunque fuese por recomendación ante la federación (que bien la podría ejercer ya), y levantamos una copa en España, porque levantarlas en Europa ya lo hicimos recientemente y aunque le damos el mérito que se merece, ya va siendo hora de levantar una en la patria.
Pues eso, que el Rey abdique pronto y que vivan los "Simpsons", que aunque Hommer sea un borrachón, al menos es una familia normal y eso se nota. Sirva como ejemplo que Lisa Simpson aunque siempre viste la misma ropa, al menos no anda como Heidi, que aparte de también usar siempre la misma vestimenta, andaba por la montaña sin el más mínimo pudor mostrando en más de una ocasión sus bragas a las cabras... y al pobre de Pedro, que ante tales visiones tuvo que sufrir de cojones.
Y ahora señoras y señores, cierro esta entrada y les dejo que vayan a ver las procesiones, lo cual yo no pienso hacer porque como soy tan bueno, tan bueno, cuando muera iré para el cielo y allí ya tendré tiempo de sobra para conocerlos a todos en persona.

miércoles, 20 de abril de 2011

Noche de insomnio

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, etc, etc, y etc. Cuando son exactamente la 1:19 o'clock en punto de la madrugada, me he levantado de cama porque no conciliaba el sueño. Hace un par de décadas hubiese matado el insomnio y dado que el menda mañana no trabaja haciéndome una paja, pero a mi edad no procede cascársela si no hay más motivo que éste. Es por ello que en lugar de dedicarme al propio tocamiento prefiero hacerlo a la escritura y que vaya pasando el tiempo, esperar a que me venga el sueño y rendirme al tal morfeo, por lo que pudiera ser que esta entrada no llegase a ser publicada.
¿De que voy a escribir?... no tengo ni puta idea, pero según me vengan las cosas a la cabeza yo las transmitiré a los dedos gracias a ese entramado de cables que tenemos en el cuerpo y al que llamamos nervios.
Bueno, puede que no sea exactamente el sistema nervioso el que hace que mis dedos tecléen al dictado de mi cabeza, lo que si puedo asegurar es que es el sistema operativo Windows Vista el que haga que ésta sea leida por vuestra vista, valga la redundancia.
Como habréis comprobado ya mis sabios y sagaces lectores, en este mes llevo publicadas tantas entradas como en todo el año pasado, pero ya ha os había advertido en una de mis anteriores que resurgiría cuan Gato Felix de sus cenizas.
En este preciso momento de mi vida puedo decir que me encuentro en un estado intermedio, pues miro hacia atras y veo las cosas con claridad y sin embargo miro hacia delante y veo todo borroso. Según mi oftalmólogo esto es debido a que preciso de unas gafas bifocales. La suerte que tengo es que al ver bien hacia atrás no las necesito con retrovisor.
¿Ponerlas o no ponerlas?... he ahí el dilema. Pues como decía en el párrafo anterior si miro atras veo con claridad el respaldo del sillón en el que estoy acomodado, pero si miro hacia delante veo las letras borrosas, por lo tanto pediré perdón de antemano por si no entendéis de lo que escribo algunas cosas.
¿Comprarlas o no comprarlas?... he ahí otro dilema que se suma al anterior dilema, pues según algunos que las usan aparte de que cuestan un cojón, acostumbrarse a ellas cuesta el otro, y ambas cosas que me asustan pues llevo casi un año con muletas ¡y me pego cada ostia por culpa de ellas que no veas!, y como son prestadas tengo que devolverlas como nuevas.
Y eso era lo que me faltaba, tener que acostumbrarme a tres cosas a la vez. Porque hay una tercera cosa a la que también me estoy acostumbrando y en la cual voy progresando, ésta cosa es lavarme el culo en el bidé en vez de limpiármelo con papel.
Hay una cuarta a la que también tuve que acostumbrarme por culpa de la crisis tan dura, y es que ahora fumo picadura, la cual por no tener que liar a veces me saca las ganas de fumar, aparte de que hasta la fecha no encontré ningún paquete con el terrorifico anuncio de que fumar produce impotencia.
Si la produce o no es otro dilema sobre el cual yo tengo mis dudas, pues de no ser fumador y no tener ordenador posiblemente mitigase el insomnio haciéndome una paja, porque si arriba dije no tener edad para esas cosas, tengo el firme convencimiento que mejor hacerse una paja que dar vueltas en la cama. La diferencia entre ambas es bastante clara, si doy muchas vueltas me mareo y si me la sacudo me corro.
Y ante ese otro dilema: marearse o correrse, creo que no caben discusiones, pues siendo yo como soy, en caso de marearme puedo vomitar por la boca, y en caso de lo otro vomito por el pito, lo cual aparte de no producir mal aliento da más gustito.
Cuando son exactamente las 2:12 o'clok en punto de la madrugada siento que me pesa una pestaña. Quizá sea esta una señal de mi organismo que me dice que vuelva para cama ahora mismo.
Y yo que soy muy obediente conmigo mismo, me voy para el catre mismamente ahora mismo, pero antes y por no sentir que he perdido el tiempo escribiendo esta entrada, la publico inmediatamente aunque os parezca una guarrada,
Felices sueños a los durmientes y a los demás que disfrutéis de unas placenteras pajas, o que los números os cuadren si en caso de insomnio sois de los que contáis borregos.

domingo, 17 de abril de 2011

La paloma cagona

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, etc, etc, y etc. Cuando son las 20:29 o'clock exactamente de un domingo que amaneció soleado y despejado y que poco a poco se ha ido engriseciendo sin darme cuenta yo de ello por encontrarme echando una pequeña siesta, la cual se prolongó, minuto más, minuto menos, como cosa de tres horas y media.
He sido despertado de la misma con los sones de trompetas y tambores, los cuales, y digo esto por ser la música una de mis pasiones, no se corresponde al sonido de una charanga ni a que estemos de fiesta.
Por ellos he intuido y sin necesidad de asomarme a la ventana para darle más veracidad a lo que digo, que los feligreses del pueblo han sacado al santo de paseo para exibirlo en procesión, por si alguno de los que aquí vivimos aun no nos hemos enterado de cual es el santo venerado en este pueblo.
Yo soy uno de ellos, pues no tengo puta idea de quien es el santo patrón del pueblo en el que vivo. Y no lo sé ni me importa, yo seguiré venerando a la que en su honor se celebran las fiestas de este pueblo: La trucha.
Para vuestro conocimiento os daré toda cuanta información dispongo del porqué veneramos a la trucha, la cual como todos más o menos sabréis, es un pez de río que una vez que muerde el anzuelo deja de ser pez para convertirse en pescado.
El motivo de que aquí se venere a la trucha, aunque más que venerar nos la comemos, es que el pueblo en el que vivo está rodeado por cinco ríos, dos de los cuales aún no he visto en los 17 años que llevo viviendo aquí.
Uno de ellos pasa a cinco metros de mi casa, el Lengüelle, el otro, el más grande recibe el nombre del Tambre, y luego hay otro que de casualidad descubrí un día dando un paseo entre los verdes parajes que rodean el pueblo. Fue al cruzar un pequeño puente que indicaba el nombre del río: el Cabrón.
Visto el nombre que daban al citado río, me asomé por la barandilla del susodicho puente y comprobé con mis propios ojos que aquello más que un río era un riachuelo, lo que me llevó a pensar que el nombre le venía demasiado grande, pues dado el pequeño cauce del mismo, mejor le quedaría el Cabroncito o Cabroncete.
Mi innato instinto investigador y reflexionador me llevó a la conclusión de que si a ese pequeño regato le llamaban Cabrón, era sin duda alguna debido a que ni el cura había sacado de él ni una mísera trucha.
Los otros dos ríos que dicen rodean también el pueblo espero encontrarlos algún día. Y Espero encontrarlos a ellos sin llegar a perderme entre la maleza verde, la cual es de un tono que los que sabemos de colores denominamos: verde maleza.
No quiero dedicar esta entrada a hablaros ni de mi pueblo, ni de los ríos, ni de las truchas, sino que la quiero dedicar a los feligreses que un día al año sacan al santo de la iglesia para pasearlos por las calles y tocarle los cojones de paso a quien está echando la siesta, tal como ha sido mi caso.
Sigo escuchando las trompetas y los tambores y noto como se van alejando. Este sería el momento cojonudo para asomarme a la ventana y recomendarles que devolviesen al santo a la iglesia, pues tal como se está poniendo el día no me extrañaría que de aquí a un poco se pusiese a llover, con lo cual deduzco la poca gracia que le haría al santo que lo sacasen de paseo precisamente un día de lluvia.
Y digo esto sin saber de que santo se trata, pero como en lugar de ser un santo saquen de paseo a Cristo, le hará menos gracia todavía por sacar al pobre hombre sin más vestimenta que un simple taparabos.
Coño, que yo estoy en mi casa y ya me he puesto una chaqueta porque ha refrescado de carallo. Por eso que imagínate tú la gracia que le hará a Él que lo saquen a pasear casi en pelotas y con este fresco que hace.
Y luego hablamos de los musulmanes... ¡anda que hay cada cristiano que debe tener el humanismo en los cojones!... Porque digo yo qué trabajo les cuesta cubrir a Jesucristo con una prenda de abrigo aunque sólo fuese durante el invierno.
¡Anda la hostia!... que mosqueo... una paloma se ha posado en el antepecho de mi ventana. ¿Será el Espíritu Santo que sabiendo lo que estoy escribiendo se acerca a mí en señal de advertencia para que tenga mucha prudencia con lo que digo?.
En estos momentos nos cruzamos las miradas la paloma y yo... nos las mantenemos... ¡chusssssssss!, silencio, no quiero asustarla... si ahí se encuentra cómoda la dejaré estar ya que no me molesta y al mismo tiempo aumento mi sabiduría mientras la observo, pues a los animales hay que estudiarlos con paciencia para poder entenderlos.
¡SERA HIJA DE PUTA!... me ha cagado en el antepecho de la ventana y se ha ido corriendo, digo volando... pues yo me cago en la cona que la parió y en el palomo que la preñó. Si llego a saber dónde coño tiene el palomar ahora mismo me iba allí a cagar.
¡Dios!, ya me he puesto de mala hostia... estoy seguro que esta cagada es por culpa del ruido de las trompetas y tambores y que la pobre se cagó de miedo, lo cual a mi me importa un carallo y no le servirá de atenuante, pues habiendo tantas ventanas en la calle, ¿por qué cojones vino a cagar a la mía?.
Bueno amigos y amigas, voy a dejar de escribir y fregar la cagada, que pronto llegará la parienta y con lo desconfiada que es puede pensar que esa mierda es mía.

sábado, 16 de abril de 2011

Me estoy haciendo viejo

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, etc, etc, y etc. Hoy llevo un día medio raro desde que afeitándome no me quedó más remedio que mirarme al espejo.
No me he cortado ni desfigurado mi hermoso rostro si eso es lo que piensas, pero he encontrado un pelo en las cejas que me ha tocado los cojones, metafóricamente hablando claro, pues tendría que ser demasiado largo para llegarme tan abajo.
Y tan largo, tan largo no era, pero para que os hagáis una idea diré que hacía un rizo que rizaba el rizo y finalizaba con un tirabuzón que se camuflaba entre los demás pelos de las cejas. Cuando lo pillé tiré de él y me llegaba casi, casi, hasta la punta de la napia.
Evidentenmente lo arranqué con una pinza de depilar pues como adorno quedaba fatal aparte de que me afeaba bastante lo cual era engañante ya que yo soy muy guapo. Para que os hagáis una idea diré que soy una mezcla entre Yors Cluny y Budi Alen.
Tener que hacerme las cejas a mi edad no es cosa que me importe, a fin de cuentas ya me he tenido que arrancar algún pelo que asomaba por mi nariz, al igual que algún que otro que me salía por el orificio auditivo el cual es vulgarmente conocido como oreja.
Lo que más me jodió del pelito de los cojones (exprensión también vulgar ésta, pues como he dicho antes, el pelo lo tenía en las cejas) es que es una señal más de que estoy envejeciendo, y menos mal, menos mal que el susodicho pelo era negro y no blanco, lo cual podría agravar más la cosa.
La cosa tuvo su lado bueno también es cierto, pues una vez arrancado me dí cuenta que no tenía el cristal de las gafas rayado.
Pero sí, me he visto más viejo por culpa de un puto pelo, y ante ésto lo primero que vino a mi cabeza es como poder remediar o al menos retrasar mi envejecimiento natural, así que sin dudarlo un instante acudí a una farmacia y me compré unas pinzas de depilar, pero de las buenas.
También me ha tocado acudir al urólogo pues me han adelantado una cita que tenía para más adelante al encontrarme unos quistes en los riñones. Suerte que estoy con antidepresivos, pues en circunstancias normales con sólo decirme eso del miedo me hubiese cagado por los pantalones. Pero gracias al tratamiento que estoy tomando para la depresión acudí al urólogo sin ningún tipo me miedo y que fuese lo que Dios quisiese.
Eso sí, como lo cortés no quita lo valiente, debo decir que acudí sin miedo pero con el culo muy, pero que muy prieto, pues que no me libraría de un tacto rectal era algo que daba por hecho.
Y fíjate que mala suerte tuve que cuando entré en consulta en lugar de un urólogo estaba una uróloga, unos cuantos años menos que yo y muy guapa por cierto. Tanto es así que nada más verla aflojé el orificio culero y hasta pensé que sería morboso que me violase con su dedo.
Me explicó con pelos y señales el porqué de estos quistes, a los que restó importancia al mismo tiempo que me dijo que el 60% de la población también los tenía aunque no lo supiesen.
Ella me lo explicaba y mientras yo me imaginaba la escena: yo a cuatro patas y con el culo mirando para Cuenca y la tía metiéndome su dedo por el susodicho orificio. Y por primera vez en mi vida perdí el miedo a que me hiciesen un tacto rectal, es más, estaba incluso dispuesto a fingir un orgasmo.
Pero no, al contrario que las anteriores visitas había hecho al urólogo, de esta vez no me metieron el dedo por el orificio culero ni me palparon los huevos. ¡Vaya un chasco del carallo!, porque la doctora estaba muy buena.
Seguro que si llega a estar el urólogo anterior, un calvo, gordo y barbudo, me hubiese metido el dedo por el culo.
De todos modos está tarde cuando me eche la siesta, antes de dormir me vino a la cabaza el tema este del tacto rectal. Y he pensado mucho sobre esto. Pensé que pese a tanto avance en la medicina, en la tecnología. En tantos y tantos logrós mecánicos y tecnológicos a los que la humanidad llegó: el Challeguer ese que vuela alrededor de la tierra, los satélites, la telefonía móvil, Internet, el papel higiéncio y como estos un largo etc.... ¡Coño, si hasta hemos puesto el pie en la luna, lo cual no han hecho aún los marcianos!.
El caso es que pensaba en todo eso y me preguntaba a mí mismo ¿cómo es posible que hayamos avanzado tanto en algunos aspectos y en otros sigamos estancados?, porque eso de que te metan el dedo por el culo para examinarte la próstata debería estar más que anticuado.
¡Coño!, que hay rayos X, ecografías, resonancias magnéticas y otro tipo de artilugios no tan violentos como meterte por el culo un dedo.
Y me lo pregunté antes de dormirme y zas... cuando estaba a punto de llegar a una respuesta, voy y me quedo dormido... ¡manda huevos!, que diría Trillo.
Al despertarme de la siesta ya no recordé la respuesta a la pregunta que me había hecho... otro síntoma más de que estoy envejeciendo: la pérdida de memoria. Porque yo tenía mucha, pero que mucha memoria... y no recuerdo dónde cojones la he dejado.
Bueno, voy a dar por concluida esta entrada porque estoy escribiendo con el ordenador de la niña y ya me lo está pidiendo y además se está cabreando bastante por lo que estoy tardando en acabar.
Así que distinguidos lectores y queridísimas lectoras, por hoy me despido de vosotros y voy a hacerlo poniendo a esta entrada el punto y final que se merece.
Punto y final.

miércoles, 13 de abril de 2011

Escritor, pintor y fontanero... Sin lugar a duda, soy un partido cojonudo.

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, etc, etc, y etc. Aunque tengo muchas cosas que contaros ya que tuve un día muy ajetreado, no pienso contaros nada por la sencilla razón de que no me sale de los cojones.
Aparte de ello anda la parienta por casa hablando sola y maldiciendo porque tiene atascado el fregadero y eso me desconcentra. No por lo del fregadero, sino por el cabreo que se trae la parienta.
Voy a darle 5 minutos para que se desahogue echando víboras por la boca y en cuanto se calme un poco me pongo a hacer de fontanero. Si soy capaz de arreglarlo dirá que soy un genio, si por el contrario no lo doy arreglado o acabo de escarallarlo dirá que no valgo para nada. ¿Qué apostáis a que va a ser así?.
Por eso mejor darle 5 minutos de desahogo y que le descanse un poco la lengua, que cuanto más cansada la tenga más suave será la reprimenda.
Dicho esto estaréis pensando que doy por hecho que no lo voy dar arreglado... pues a lo mejor os equivocáis, porque a mí lo del bricolage se me da de puta madre, ahora bien, yo soy de los que una vez que se pone, se pone... y no suelo dejar las chapuzas a medias. Así que lo mismo empiezo desmontando el fregadereo y acabo cambiando todo el cableado eléctrico... eso sí, puede que luego surga algún pequeño desarreglo y que al pulsar el interruptor para encender la luz del salón funcione la cisterna del retrete.
En fin, las maldiciones de la parienta están bajando tanto en tono como en frecuencia, así que mejor me pongo el mono y me enfrento al fregadero... y que sea lo que Dios quiera.
Ahora, y para adornar esta entrada, os pongo en ella los tres últimos cuadros que he pintado, de los que dos todavía tengo inacabados.
Como fotógrafo soy peor que fontanero, por eso debo decir que las fotos que he tomado a los cuadros dejan mucho que desear, ya que supongo que por culpa del flash, salen unos brillos que en realidad no tienen, así como en lo tocante al color de las mismas, dista mucho del color que tienen en realidad por lo que lo que se ve en las fotos deja mucho que desear en cuanto a como se ven en realidad.
Espero que os gusten. El cuadro de arriba lleva por título "flores rojas", y en este es el que más se nota la diferencia entre la fotografía y la realidad, ya que a las flores les falta la tonalidad que tienen en el lienzo, ya que en éste el rojo de las flores es mucho más intenso.
Este segundo cuadro está hecho por encargo y lleva por título "Calzada del Carmen de Abajo 16", puesto que la casa que aparece en primer término es el número 16 del citado barrio de Santiago. Las dos ventanas de la primera planta de la citada casa corresponden a la que durante muchos años fue la casa de mis abuelos y en la cual vivió mi madre junto con sus 7 hermanos en una vivienda que no tenía más que una pequeña cocina, una habitación sin puerta y un salón lleno de "muebles cama", por lo que por las noches se convertía en dormitorio.
Y como decía antes, esos brillos que se ven en algunas zonas, al igual que los colores, no se contemplan en el lienzo.
Y este es el tercero, todavía no lo tengo acabado ya que al tipo que está apoyado en la barca blanca le voy a cambiar el color de la camiseta para que destaque un poco más. También estoy dudando en si ponerle una concha de berberecho en la arena o una gaviota volando, también estudio la posibilidad de ponerle una sardina saltando.
A este lo titularé "sacando las barcas del agua porque según el hombre del tiempo se acerca de marejada a fuerte marejada. Así que por si las moscas sacamos las barcas del agua".
Ahora distinguidos lectores y queridísimas lectoras, doy por clausurada esta entrada y me pongo con el fregadero a hacer de fontanero.

martes, 12 de abril de 2011

Dudas, recomendaciones y otras cosas.

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, etc, etc y etc. Finalizaba mi anterior entrada diciendo que profundizaría en el tema de los Mayas, a lo cual me he puesto hoy y nada más ponerme me surgió mi primera gran duda y que todavía no he despejado. La duda a la que me refiero es que no sé si Maya se escribe con "i griega" o con "elle".
Y dado que a mi me gusta documentarme bien antes de hablar de un tema, dejaré temporalmente este de los Mayas mientras no despeje la duda. Mientras tanto y por si los tuviese que volver a nombrar lo haré con "i griega" aunque me llamen burra vieja.
Sí podría hablaros de los Aztecas, pues sobre estos tengo muy claro que se escriben sin "h" y con "z".
Podría deciros muchas cosas sobre ellos, como por ejemplo que dieron nombre al estadio en el que Butragueño le metió cuatro goles como cuatro soles a los daneses en el Mundial de México 86.
Necesitaría muchos gigas de espacio en la red para escribir todo lo que sé de estos sujetos, también necesitaría tiempo y mucho "tecleteo con los dedos", por lo tanto y dado que cada día soy más vago, dejo a los Aztecas de lado y dedico esta entrada a otra cosa mariposa.
Antes de nada quisiera responderle a mi amigo Eulogio, "Logio" para los amigos, a un comentario que hizo en una de mis entradas. En este comentario decía que sentía cierta envidia de un amigo que se pasaba parte del día sacando fotos y el resto rascando los huevos.
En su comentario decía que la envidia se le iba en el momento de recoger a su niña en las actividades multideportivas.
Ahora mi querido amigo, cierra la boca y abre bien las orejas que te va a hablar la voz de la experiencia.
¿Hay cosa más hermosa que ir a recoger a la niña al cole y que nada más verte corra hacia tí para abrazarte, besarte y decirte "hola papi"?. Pues aunque parezca mentira sí que la hay... y es ir a recoger al niño.
Pero mi querido amigo (siempre hay un pero que jode la marrana), ¿tú te crees que la cosa será así el día de mañana?... (no me refiero a mañana exactamente, sino a un mañana que tarde o temprano llegará, siempre y cuando los Mayas de los cojones fallen en sus prediciones).
¡NOOOOOOOOOOOOOO!, quítate eso de la cabeza.
Tarde o temprano llegará el día en el que quieras dar un beso a tu niña y ella te apartará la cara diciéndote "no me des besos que me babas". ¿Y qué crees que pasará por tu cabeza?... Yo te lo diré por mi experiencia: pensarás que la "mocosa" se guarda los besos para otro.
¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!, lo pensarás, lo pensarás. Y pensarás también en quién será el cabroncito que te roba los besos de tu corazoncito. Mirarás de reojo a todos los criajos del pueblo y te preguntarás: "¿será este el cabrón?", "¿será este otro?", ¿o será aquel que va por allí?". ¡Y el disgusto que te llevarás cuando te enteres de que a tú pequeña el que le gusta es el más gamberro del pueblo!, porque si algo está claro aunque no lo mencionen las Sagradas Escrituras, es que a las niñas y a las no tan niñas, cuanto más traviesos, gamberros y hasta malvados, son de los que primero se enamoran. Por eso yo que soy muy bueno me casé a los 29.
Pensarás que es Ley de Vida, pero jode de carallo que tu pequeña te niegue un beso... porque te los negará, eso dalo por hecho. Y ya no te quiero ni contar como te pondrás cuando veas que tu pequeñita salga del baño un poco maquilladita.
Y luego viene lo peor lo cual yo afortunadamente todavía no he pasado pero sí comienzo a notar ciertos cambios, y es que las niñas cuando crecen se convierten en mujeres, es más haylas que se creen ya mujeres cuando todavía son unas crías y luego viene lo que viene.
¿Y qué te viene a tí especialmente?, que tu hija se convertirá en un sargento con el consiguiente ascenso a coronel que asumirá tu mujer.
Y tú, aún estando en mil batallas curtido siempre serás el soldado raso de la casa, sin posibilidad de ascenso y esos galones que seguro sacabas a relucir en cuanto te hinchan los cojones, no te serviránn de nada, porque serán dos contra uno y aunque tengas un hijo varón, no esperes de él otra cosa más que una puñalada trapera, porque los muy cabritos siempre se alían con ellas.
En fin, avisado quedas y el tiempo dirá si me he equivocado o no.
Ahora dejando de lado a Eulogio, para los amigos "Logio" y cambiando de tema, quisiera aprovechar el espacio que me queda para acabar esta entrada, el cual será más o menos tres párrafos y medio, para hacer una recomendación a nuestra Ministra de Igualdad, de la cual diré ahora y para no desperdiciar uno de los tres párrafos que me quedan: ¡que buena que estás, sobre todo cuando el viento ondea tu melena!.
Como ya sabréis los más ilustrados me estoy refiriendo a Bibiana Aido, a la que nombro así pese a ser toda una ministra de este país llamado aquí, sin reverencias ni otra clase de miramientos. A fin de cuentas fueron ellos, los socialistas, quienes tuvieron la ocurrencia de suprimir los "refinamientos" a la hora de tratar con ellos. Es decir, puedes llamar a Zapatero, simplemente José Luis sin poner delante lo de Ilustrísimo o Excelentísimo.
Este es un buen momento para aprovechar el medio párrafo al que me refería al decir que a esta entrada le quedaban tres párrafos y medio. Pues ahí va el medio: osea que nada de Ilustrísimo o Excenlentísimo... pero a la hora de volar que sea en "primera clase", ¡manda carallo!. Cuando yo sea mayor quiero tener los huevos tan grandes como los vuestros.
Si no cuento mál me quedan dos párrafos, así que vuelvo a vueltas con la ministra y mi recomendación hacia ella, pues después de darle muchas vueltas a la cabeza he llegado a la conclusión de que en aras de la igualdad de sexos, a muchos hombres de este país y cuyas esposas son amas de casa, les vendría como Dios un año sabático como el que yo estoy pasando.
¡No vea usted doña ministra lo que tal se puede aprender!. Yo, sin ir más lejos he aprendido muchas cosas que a buen seguro me serán de utilidad en un futuro (y vuelvo a repetir que siempre y cuando los Mayas de los cojones se equivoquen en sus prediciones). He aprendido y por poner varios ejemplos: a diferenciar una cabeza de ajos a un diente de ajo, a adobar las costilletas, a fregar perolas y suelos y a tender la colada. Esto aparte de muchas otras cosas, como cocinar, siendo mi plato fuerte el atún con arroz al curry (tengo que mejorar al hacer huevos fritos porque me salen tan esperrechados que ni huevos parecen).
Y como ya he escrito los tres párrafos y medio que tenía calculados para finalizar esta entrada, pongo punto final a ella recurriendo a la típica frase de "colorín colorado, esta entrada se ha acabado".

P.D.
Créeme lo que te digo mi querido amigo Logio, Y usted ministra (que buena estás reitero con la melena ondeando al viento), tome nota de mi recomendación y otorgue a los hombres de este país un año sabático y haga como el Ministro de no sé qué, pero en lugar de regalar una bombilla de bajo consumo, mándenos una fregona por cabeza, la cual debería ser yo el primero en recibir, una por ser el artífice de tan magnífica ocurrencia y otra porque la que tengo ya está hecha una mierda.