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martes, 27 de enero de 2009

El chinito que entiende el chino de la China.

Pegado a donde yo trabajo está ubicado un Todo a 1 euro chino y hoy he flipado hasta por las orejas con el hijo de los dueños. ¡Jo con el pequeñajo!, no creo que llegue a los 3 añitos y apenas levanta un palmo del suelo, ¡y que bien entendía el chino el condenado!.
En cambio yo, con cuarenta y ocho años y medio, 1,74 de estatura y no tengo ni puta idea. Vamos, es que no sé decir ni una sola palabra en ese idioma, ni siquiera "hola" o "adiós", que quien más quien menos sabe decir en otras lenguas.
Aunque bueno, adiós sí lo sé decir en japonés, que aparte de estar muy cerca de China, hablan también un idioma raro conformado a base de rayitas, cuadraditos o circulitos para las letras minúsculas, y rayas, cuadrados y círculos para las mayúsculas.
Debo decir y no lo hago por presumir, que aquí donde me veis... donde me leéis, me entiendo casi perfectamente en japonés. Y todo gracias a la televisión.
Con Suaseneguer aprendí a decir adiós: "sayonara babe", y con Shin Chan, que echaban por la Televisión de Galicia, aprendí un montón de palabras que mezcladas con algunas del castellano me dan para hilvanar una frase con la que entenderme sin ningún problema con un japonés o japonesa. "Cuiño, tetiña, piroliña, etc etc," son algunas de éstas.
Recuerdo que en mis tiempos de adolescente las películas de artes marciales me gustaban mucho, casi tanto como las de destape, y he visto muchas, muchísimas... algunas de ellas incluso en versión original y subtituladas. Que ya había que tener afición para tragarse una película en japonés sin entenderlo.
Y las de destape las he visto incluso sin voz. Que había que andar salido para aguantarlas.
Y claro, he visto tantas que al final algo se me ha pegado de aquella lengua. Hay una escena de la película Sikiniko takanaka, que aún hoy soy capaz de recitar completa y en un perfecto japonés.
Una escena en la que el malo reta al bueno a un combate a muerte en el tejado de un gallinero.
-Ataka tanaka- le dice.
-ataka tukete tokati- le responde el chico de la película.
Y comenzaron a darse de patadas y hostias y no pararon hasta que en la pantalla apareció en letras grandes la frase "to kabose", que supongo debe significar The End, ya que a continuación encendieron las luces del cine.
Es increíble lo que cine y televisión pueden ayudar a entender un idioma, y de esto que digo puedo poner como ejemplo a mi hija, a la que de bebé le gustaban tanto los dibujos animados que salían por televisión, con sus colorines, sus porrazos, sus gracias, etc, que antes de aprender a decir papá en español, aprendió el idioma de los Pokemon.
Daba gusto oírla hablar como Pikatchu: "IIII... KIA.... OOO".
Esto es algo de lo que las autoridades deberían de tomar nota y poner determinados programas infantiles o dibujos animados en otros idiomas para que los niños vayan familiarizándose con ellos y así lleguen a comprenderlos, porque es importantísimo hoy en día hablar cuantos más mejor.
Yo hablo tres: gallego, español y por teléfono, y no sería capaz de ir a ningún sitio de no dominar perfectamente cualquiera de ellos.
Y creo que si los niños desde muy pequeñitos van acostumbrados más fácil les será aprenderlos, y pongo como ejemplo el chinito que he visto hoy, tan jovencito y lo bien que lo entendía.
Flipado me ha dejado.
Y ya que estas últimas entradas no las he adornado ni con una triste foto, dejo con ésta un vídeo que demuestra claramente lo importante que es saber idiomas.

lunes, 6 de octubre de 2008

El regreso del indio

Canción india, aunque no sé exactamente de que tribu.

domingo, 15 de junio de 2008

Grandes del humor

Aquí os dejo unos vídeos de tres grandes del humor, para acabar el domingo con unas risas.



Les Luthiers – Educación sexual moderna


Gila y su ya legendario monólogo sobre la guerra


El Tricicle – La Bicicleta

lunes, 2 de junio de 2008

Cartas de color

Creo que fue en el año 1.993, después de casi 24 horas de interminable cola para comprar las entradas, que a falta de tres personas para llegar a la taquilla contemplé con rabia e impotencia como de la misma colgaban el cartel de AGOTADAS TODAS LAS LOCALIDADES.
Tanta espera y tanta cola para quedarme en la puerta, de eso nada… Ya encontraría la forma de entrar en el Auditorio sin tener que recurrir a un butrón en la pared. Así que permenecí en la puerta a la espera de que alguna persona de las que había hecho reserva anticipada no se presentase a recogerlas.
Pero por lo visto nadie quería perderse la actuación, nadie salvo la persona que en principio iba a acompañar a la chica que con una entrada de más pretendía hacer negocio con ella.
-Yo tengo una entrada de sobras, si te interesa te la vendo por 5.000 ptas- me dice.
-¡5.000 pesetas!, neniña me estás pidiendo más del triple de lo que vale su precio, y eso es pasarse un poco-.
-Si la quieres 5.000, si no nada-.
-Vale, pues nada entonces-, pero en lugar de irme, me pegué a ella cuan defensa central en una final de Copa de Europa y no dejé que la chica se alejase más de un par de metros de mí.
Una hora antes de comenzar la acturación le hice mi penúltima oferta: -3.000 pesetas por la entrada-.
-5.000 o nada- la chica hacia valer la ley de la oferta y la demanda y se mostraba casi tan tajante como yo. Ni ella estaba dispuesta a rebajar un duro en su oferta y yo ya estaba convencido de que le sacaría la entrada sin dar un duro de más de su verdadero precio. Solo era cuestión de esperar…
Abrieron las puertas y la gente comenzó a entrar. La chica debió ser la penultima persona en entrar en la sala, cuando lo hizo y ya se encontraba dentro, le hice mi última oferta a grito pelado.
-Chicaaa, 1.000 pesetas por la entrada-.
Torció el morro y me lanzó una mirada en la que pude ver como de sus ojos salían víboras y culebras que me atacaban y me mordían. Pero no me importó ya que al mismo tiempo extendió su mano con la entrada en ella.
Y yo fui el último en entrar en el auditorio.
Al final valió la pena las 27 horas de cola y espera en la puerta, entré y disfruté del espectáculo por 500 pesetas menos del precio de la localidad.
Señores, señoras y señoritas, con todos ustedes, en el sofá de su casa, sin colas y sin reventa: LES LUTHIERS, y sus CARTAS DE COLOR.
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parte I

parte II

parte III