La otra "última cena"
Ambas cenas tienen en común que fueron las últimas cenas de quienes invitaron, la de Cristo y la de Bush, y que Dios me perdone por la comparación, pero quien le diera al tejano la melena del judio.
También en ambas había un traidor, en una fue Judas, y en esta es Zapatero… Y no te vayas a pensar que lo digo por meterme con él, pero es cierto.
Ahora estaba mirando la foto de la cena y pienso en lo aburrida que tiene que ser y que yo no iría ni aunque pusiesen percebes de entrantes.
Porque me pregunto yo, ¿de qué coño hablaran si entre ellos no se entienden?. Seguro que la mayoría de ellos en inglés, pero nuestro presidente no tiene ni idea y no creo que en dos tardes fuese capaz de aprender lo suficiente.
Me lo imagino al pobre entre el checo y la alemana sonriendo y diciendo que sí a todo con movimientos de la cabeza.
Yo me veo en tal situación y bebo, sí, sí, bebo y hago beber al resto. Lleno la copa de vino, me levanto y propongo un brindis como despedida al anfitrión. No está en el protocolo pero a ver quién se me iba a negar.
Más tarde otro brindis por la paz en el mundo. ¿Qué?, por algo como la paz y aunque sólo fuese por quedar bien tampoco se me iban a negar.
Y luego un tercer brindis por la Alianza de Civilizaciones, que como hay un árabe entre los asistentes seguro que es el segundo en alzar su copa, y a ver cual de los otros tiene huevos a negárselo.
A estas alturas de la cena la peña ya se soltaría un poco más, la argentina seguramente estaría habladora y los ojos de la alemana resplandecerían como farolas.
Pido un cuarto brindis por el capitalismo y un poco más tarde un quinto por Alemania, que la canciller me tendría que responder por cortesía con otro por España.
Y una vez entrado en esa dinámica ya la tenía montada, porque a continuación pido un brindis por cada uno de los países participantes y antes de acabar con todos ellos ya tenemos la mierda encima.
Después aún vendría el wishy de Bush, del que se sabe le gustaba empinar, y una vez acabado éste propongo tomar la última en una barra americana. ¡Hombreeee!... estamos en América, que menos que acabar en un puticlub. Y además que pague el americano.
Eso sí, la reunión tendría que posponerse para otro día, ya que al siguiente de la cena estaríamos muy perjudicados. Pero reuniéndonos al tercero seguramente habría más confianza entre nosotros.
Borracho se hacen muy buenos amigos y si al día siguiente no te olvidas de ellos pueden ser incluso duraderos.
























