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martes, 17 de diciembre de 2013

Una tradición rota

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, si tengo el calendario en hora, hoy es día 17 de diciembre. Ya tenemos la Navidad tan aquí al lado que el pavo que no está desplumado está acojonado, salvo en mi casa donde por amor a los animales en lugar de pavo, cenamos  pescado.
Ya sé que eso no está de moda últimamente pero es que yo soy muy tradicional para algunas cosas. De los de bacalao con coliflor en Noche Buena, 12 uvas en fin de año y siempre con calzoncillos marca “Abanderado”.
Salvo la de la marca de los calzoncillos, las otras son tradiciones familiares, igual que la de dar la bienvenida al año llevando un calzoncillo rojo y despedir a los difuntos con riguroso luto.
Pues sí, sólo me falta cobrar la extra y escuchar a los niños de San Ildefonso para estar metido de lleno en la Navidad. Y este año no habrá extra y de lotería ni una participación. Ahí también soy muy tradicional y desde que no la anuncia el calvo me pasé a la BONOLOTO.
Y como he dicho ya, en mi familia por estas fechas somos muy fieles a nuestras tradiciones, todos los años se cena lo mismo, se come lo mismo y se bebe de todo. Y luego se canta cualquier cosa, a veces hasta bingos. No te extrañe esto, que el alcohol tiene estas cosas.
Sólo un año que recuerde y siendo yo todavía un niño, que en casa de mis abuelos se cambió la tradicional coliflor con bacalao por el pavo, porque nos habían regalado uno vivo, eso sí, antes de cenarlo lo asesinamos.
No fue un homicidio, fue un asesinato premeditado que para eso estuvimos alimentando al bicho como cosa de un mes antes de mandarlo al otro barrio.
Ahora bien, matar al pavo fue toda una odisea, porque después de tantos días con él en casa le cogimos tal cariño que lo bautizamos como Faustino, y durante ese tiempo fue uno más de la familia.
No se me ofendan los religiosos que lo bautizamos por lo civil, no por la iglesia.
Pero indiferentes ante el grado de parentesco que nos unía, al pavo había que matarlo por cojones, dura misión que recayó sobe mi abuelo, no obstante había sido cabo primero de caballería en la guerra civil de Aquí, de lo cual estaba orgulloso, y más lo estaba de haber ganado la guerra con un sólo disparo y para eso a una diana. Tan buena era su puntería que le quitaron el arma y lo mandaron a limpiar cuadras. 
Aquella tarde salieron de casa los dos cogidos de la mano, mejor dicho, mi abuelo llevaba en una mano un cordel que ataba a Faustino por una pata. En la otra una botella de coñac que yo pensé para darle de beber al bicho, no sé si se le da por eso de que después la carne sabe mejor o si es para que no sufra.
En este caso que os cuento y tal como acabó la cosa, lo que mejor debería decir es que la llevaba porque mi abuelo sacó al pavo de copas.
Desde la puerta de la casa, ya que no me dejaron acercarme a lo que supuestamente sería un baño de sangre, observa con atención como mi abuelo introducía la botella en el pico del pavo, la sacaba y tras esto él le daba un trago. Y así sucesivamente, o lo que es lo mismo, una vez tras otra.
Faustino no bebió mucho pero mi abuelo bastante, aunque no tanto como para hacerse con el valor necesario para matarlo.
Después de media hora larga intentándolo, ambos regresaron a casa tal y como se habían ido. El pavo con su característico “glu glu” y mi abuelo con su también característico tambaleo.
Al final y gracias a la colaboración vecinal pudimos reducir y matar al bicho, mejor dicho, gracias al Sr. Hipólito, que sin necesidad de vaciar media botella de coñac para armarse de valor, no se lo pensó dos veces cuando lo tuvo enfrente y de un certero machetazo hizo de ese pavo dos. Uno con la cabeza y otro con el resto, aunque eso sí, ambos estaban muertos, fijándome yo en el detalle de que la había palmado con los ojos abiertos. Pobre Faustino, era tan bueniño.
Esa fue la única vez que rompimos la tradición de la cena navideña hasta la fecha, ya que yo este año pienso romper otra cenando en pijama la Noche Buena.
OS DESEO MUY FELICES FIESTAS A TOD@S, aunque tal como está la cosa, mejor casi os deseo que el 22 os toque la lotería.

lunes, 16 de diciembre de 2013

AMBICIONES Y REFLEXIONES

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, esta es mi primera entrada escrita en el último año y pico, por lo que antes de empezar quisiera dar la bienvenida a l@s nuev@s lectores  y a los antigu@s pedirles perdón por el retraso, pero se me reprodujo el calló en el pie del que algunas veces os hablé.
5 comentarios en dos días, no está mal, sobre todo teniendo en cuenta que cuando empecé con esto no tuve el primero hasta que llevaba 3 meses escribiendo y que aquel lo hiciera mi hermano por un favor que aun le debo.
He vuelto al blog casi a la vez que Belén Esteban a los ruedos, sólo que ella regresó con un Bet Seller bajo el brazo mientras que yo lo hago con un librillo en el bolsillo y en el otro el tabaco. Pero para hacer justicia con la literatura desde aquí exíjo le sea concedido el próximo  PREMIO PLANETA a ROCINANTE.
En este año de ausencia mucho han cambiado las cosas en esta España vuestra. Tanto que cualquier parecido con la del año pasado es pura coincidencia, sin embargo cada día se parece más a la de los sesenta. Un poco más de pelo, dos canicas, un trompo y pongo la tele en blanco y negro, e igualito igualito que con el difunto Paco, treinta y pico años ausente aunque para muchos sigue todavía presente. 
Puta coincidencia coño, que teniendo el gallego la mala fama de tonto, sean precisamente dos los que tanto toquen los cojones a la nación que los dio, y menos mal que hubo un tercero en concordia que de Piedrafrita para allá no os tocó padecer como gobernante. Manoliño "O dos tirantes" (que en paz descanse, que seguro así será si es cierto que Dios existe y si tal y como dicen al final perdona nuestros pecados).
No quiero hacer muy larga mi primera entrada, así que por hoy la voy a dejar cuando ponga el punto y final, no sin antes agradeceros que os hayáis pasado por aquí, donde os iré poco a poco contando mis ambiciones y mis reflexiones, eso sí, aunque en algunas cosas cambié (ya no me muerdo las uñas), en otras sigo siendo fiel a mí mismo, por lo que no hace falta que diga que sólo escribiré si me sale de los cojones.
Besos a las lectoras, apretón de mano a los lectores.
El punto y final
.

domingo, 15 de diciembre de 2013

EL RETONNO...

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras (si es que aún queda alguien por ahí), después de año y pico, el año entero aunque el pico fue corto, retorno a esto de la blogocosa ahora que ya aburrí en las redes sociales y en la cafetería han dejado de fiarme.
De momento y para estar más confortable he llevado a cabo reformas en mi despacho. Un asiento ergonómico que me salió muy económico ya que viene incluido en el alquiler del piso, bidé a medio paso por si en algún momento algo me la hace sudar y cisterna con botón de pulsar y no de las que hay que tirar de la cadena.
Por otra parte y para no cambiar de estilo, por muy de diseño que se vea mi despacho, el uniforme de trabajo seguirá siendo el mismo, aunque la goma de la cintura ya no apriete lo mismo y muchas veces al andar acabe con ellos en los tobillos. Para mi suerte vivo solo y no me importa que por casa se me bajen los pantalones y para desgracia de la vecina de enfrente por debajo de ellos llevo los calzoncillos.
Mola ehhhhh ¡¡¡¡.... pues lo mejor es que está adaptado para hacer dos cosas a la vez.

(P.D. Eso sí, tengo que volver a cogerle el tranganillo a la nueva pantalla de blogger, porque desde que me fui yo, esto está hecho un cristo).

lunes, 7 de mayo de 2012

Delito frustrado


Ayer domingo, día de misa y fútbol, me llevé la desagradable sorpresa mañanera que por tener la cabeza de esta manera no debería ser sorpresa pues anteayer al tomar el antidepresivo comprobé que era el último de la caja, con lo cual digo que si hubiese estado más espabilado esta sorpresa pude haberla evitado.
Y por eso, por tener la cabeza como la tengo una vez tomado, asunto olvidado. Pero las matemáticas no fallan y la magia si existe yo no la sé practicar, hecho por el cual ayer al ir al botiquín me encontré la caja igual de vacía como la había dejado anteayer ¡pardiez!. 
"¡Bah!, por un día que no tome la pastilla no creo que pase nada", pensé ayer por la mañana. Tenía a mi favor que tanto Celta como Atleti habían ganado el día anterior. En contra: tocaba comer en casa de la suegra. ¡Pues hoy me aguanto por mis huevos!... y aguanté como un campeón pese a que en el postre la tomaron de cachondeo conmigo como suele ser de rigor.
Pero esta mañana... esta mañana me desperté hecho una piltrafa. Malhumorado y con la sensación de que me faltaba algo, probé con un cigarro y comprobé que nicotina no era, me fui al botiquín como una mañana cualquiera y fue cuando me di cuenta... me faltaban las pastillas y apretar el tornillo de la memoria en la cabeza.
Desesperado como un jonky en pleno mono me fui corriendo a la farmacia... sí corriendo pese a ser cojo. Y llegué en un plis plas, una porque me queda cerca y otra porque fui en coche.
Le di mi tarjeta a la farmaceutica y cual sería me sorpresa que según la receta electrónica hasta el 22 no me toca. "¡Hasta el 22!", exclame y blasfemé cagándome en quien rima y si existe que me perdone.
"Yo hasta el 22 no aguanto sin la pastilla Maribel"´- le dije a la dependienta.
"pues aquí está así"- responde ella.
"trae para aquí la tarjeta"- le ordené.
Me la devolvió sujetándola con dos dedos y por las maneras me di cuenta que la mujer está acostumbrada a pagar con tarjeta.
Guardada ésta en le bolsillo para ocultar mi identidad, saqué del mismo todas las llaves que llevo. Un intento en vano de querer dar la impresión de ir armado.
Me tapé la cara con una mano y con las llaves en la otra y en plan amenazante procedí a la comisión del delito:
"o me das una caja de paroxetina o te rajo ipso facto"- le exigí amenazante y queriendo asustar todo cuanto pude... que no fue nada.
Creo que como vulgar chorizo no fui bastante convincente, de lo que me di cuenta cuando me respondió la farmacéutica:
"carallo Manolo, que simpático estás hoy, veo que vas mejor de la depresión"...
¡TOCATE LOS COJONES!, yo desesperado y la tipa dándome la enhorabuena... ¡y eso que la estaba atracando!.
Menos mal que donde hay confianza... Me adelantó el medicamento y así quedó la cosa, lo que para ella fue una broma para mi una jodienda y de las gordas. Vivir en un pueblo tienes estas ventajas, pues esto me pasa en una farmacia de Santiago y a estas horas estoy en la trena por atraco... o puede que no, que tal como están las leyes lo mismo entro por una puerta y salgo por la otra.


sábado, 5 de mayo de 2012

Diario de un día


Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, Maru, querid@s amig@s, etc., etc.y etc.. Aquí estoy de nuevo luego de una temporada sin estar por aquí. No, no estuve ni de parranda ni de cachondeo porque estoy de baja por depresión y no puedo, y no sólo por eso, sino que tampoco tengo ganas ni dinero, porque la parranda es cara y uno ya no está ya para botellones. Y de ir a cazar elefantes a Butsana ya no hablo porque desajustaría el presupuesto mensual y entonces la parienta se me puede poner como una fiera... aunque conociéndola como la conozco, se guardaría la fiereza para el juzgado ya que de entrada lo primero que haría y sin dudarlo sería ponerme las maletas en la puerta del portal para evitarme el esfuerzo de subir hasta el tercero y tener que bajar cargado.
Sí, las cosas como son y del mismo modo que reconozco que enfadada es una fiera, en lo tocante a lo que me toca puedo decir que soy un hombre afortunado en ese aspecto y sabiendo de mis molestias ella misma me bajaría las maletas... y apuesto un cojón a que me las bajaría por la ventana y el otro cojón a que las tiraría abiertas para que mi ropa interior se esparciese al viento cuan paloma voladora y antes de pasarlas por la lavadora.
Lo que sí puedo asegurar y además con toda la seguridad del mundo, es que ESTO A MI NUNCA ME PASARÁ. Sí, ya sé que es una osadía decir tal cosa, y más desde que se inventó la famosa frase de "nunca digas de esta agua no beberé". Pero yo, pese a que la vida ya me enseñó más de medio siglo de sus orejas y que una de de las cosas que aprendí es que todo lo que sube baja y que los escupitajos también y que éstes son los que te caen en la cara, vuelvo a cometer la osadía de repetir de nuevo que ESTO A MI NUNCA ME PASARÁ.
Puedo equivocarme y si en lugar de tirarme las maletas abiertas me las tira cerradas, o que en lugar de tirármelas por la ventana me hace subir al tercero por ellas... pero de lo que sí estoy completamente seguro, e insisto, ESTO A MI NUNCA ME PASARÁ, es que el motivo que la lleve a ello sea el que yo me fuese a cazar elefantes... ESO A MI NUNCA ME PASARÁ.
Puedo pescar merluzas, cazar cogorzas o pillar tajadas... pero para cazar elefantes ya no estoy. Una por lo mío y otra porque no tengo escopeta.
Y hablando de lo mío, ayer precisamente he pasado por una inspección médica, algo así como una ITV pero gratis.
Debo decir que si en otras me he quejado del trato recibido, de esta de ayer debo decir todo lo contrario. Si alguna queja que dar es el tener que hacerlo a 50 kilómetros de donde vivo y a una hora temprana de la mañana, las 9:30. 
No, no es que me importe madrugar, como tampoco me importaría tener que pasarme la noche en vela para poder llegar a tiempo, pero me toca un poco los cataplines que no tengan en consideración ciertas cosas, como por ejemplo el que con el tratamiento que estoy tomando a esas horas de la mañana y conduciendo en autopista puedo ser un peligro, o las dificultades que tengo o pudiera tener para hacerlo en transporte público, una por lo mió y otra por mi bolsillo.
Pero no me voy a quejar de eso tampoco, esas quejas las dejaré para mi cuñado que tuvo que madrugar, llevarme y traerme de vuelta a casa para desgracia de su santa hermana. Me jodió molestarlo claro, supongo que quien tiene un cuñado sabrá de lo que hablo... sí coño, a un cuñado cuanto menos le pidas mejor... ¡hay casos en que pueden ser peores que las suegras!. Conste que este no es mi caso, mi cuñado y mi suegra igual por igual.
Eso también por una parte tiene su aquel, no... porque si por un lado mejor cuanto menos le pidas, oye, si al hacerlo y se ve obligado y así le tocas un poco las pelotitas, tiene su gracia. Y ayer con la mañana de perros que estaba debió joderle lo suyo levantarse a las 7, recogerme, llevarme, esperarme, traerme e invitarme a café. 
Porque ayer aquí estuvo una mañana de perros, de las de invierno gallego. Vamos, cojonuda para ir desde Santiago a Coruña. Ayer estaba una de esas mañanas en las que hasta un parado cuarentón y ya con el subsidio agotado como está mi cuñado, aunque sólo sea por no salir a la intemperie, quedarse al calorcito de las sábanas puede serle un buen consuelo.
Como sabéis mis distinguidos lectores y queridas lectoras, yo cuando creo que tengo razón en una de mis afirmaciones procuro argumentarla para no pecar de pedante ¡Dios mediante!, y como antes he hablado de chungos que pueden ser los cuñados a los hechos ocurridos ayer entre mi cuñado y yo me repito... tenerme a mi por cuñado puede ser un castigo.
En fin, ayer fue viernes y tocó recorte por decreto (espero que por la coincidencia del día no se recorten mis desgraciados derechos a que se me reconozca la discapacidad que tengo), hoy es sábado y van a televisar a mi Atlético, así que voy a drogarme con un poco de fútbol que cuando dicen que es el opio del pueblo por algo será, me voy a pillar un colocón futbolero y si gana el Atlético, lo celebro con un vino y dejo en paz a mi cuñado... eso sí, hoy porque hay fútbol... pero en la próxima entrada y cuando me pase el colocón, como decían Tip y Coll... hablaré del gobierno.   

domingo, 15 de abril de 2012

Bienvenido al Club D. Juan Carlos

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, Maru, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. Después de una temporadita sin escribir nada ya que lo mío va por rachas y últimamente no suelto el pincel ni para ir al retrete, me siento hoy ante el teclado para contaros cosas que supongo ya sabéis, pero no quisiera dejar de opinar sobre ellas ya que en lo tacante a lo que toca, unas me tocan directamente y otras me tocan las pelotas.
Mal de ojo o "cousa de meigas" por las que últimamente pasa la monarquía española de España, desde que el Undargarín volvió a jugar al balonmano y quiso anotarse el tanto de su vida de un pelotazo. Mal sobre todo para el pequeño Froilán que puede entrar en el mundo de los cojos por obra y gracia de su padre D.Jaimito, que en lugar de comprarle una Play Station 3, con el último juego del Call of Duty, para que el chaval disfrute pegando tiros, va y le deja jugar con una escopeta de verdad. Y claro, como dice Doña Sofía: "con los niños pasan estas cosas"...
Perdone Majestad, pero no
, con mis hijos esas cosas no pasaron ni hubiesen pasado, pues a la edad de su nieto mis hijos no jugaban con escopetas de verdad, y líbreme Dios a mi como padre y como adulto, primero de manejar un arma de fuego y menos aún de ponerla en manos de un crío.
Es cierto y así debo reconocerlo que mi hija hoy llego a casa con una herida en la rodilla por caerse patinando y que yo le compré los patines, "mea culpa", y que igual que me llegó con la rodilla lesionada pudo haberme llegado con un golpe en la cabeza, "culpa suya porque tiene casco". Eso sí son cosas de niños Majestad... e incluso esta peladita que tengo desde hace más de tres cuartos de vida poco más atrás de la oreja izquierda, en la que no volvió a crecer el pelo desde que Toño Taboda, atinó en ella de una certera pedrada, asunto que quedó vengado en su día pues para estas cosas mis abuelos, aunque eran cristianos por profunda devoción, no comulgaban con eso de poner la otra mejilla.
Algo de musulmán deberían tener también ahora que lo pienso pues en eso ambos eran muy tajantes, ante una agresión: ¡venganza!... mi abuela todo lo solucionaba con un "a la próxima le das una patada en los huevos". Mi abuelo que era más práctico, aparte de meterme de chaval en un gimnasio de boxeo, recuerdo que ese día me dejó su navaja para que me currase un buen tirachinas con el que poder devolver la pedrada.
A este respecto recuerdo el día que llegué a casa con un ojo empavonado de un también certero puñetazo de el mismo Toño Taboada (había más chavales en el barrio, pero ese era y sigue siendo mi mejor amigo), mi abuelo me lo miró y tras preguntarme quien me había hecho eso me preguntó: "¿te vengarías?"..., a la cual respondí "si, si no me vengo me mata".
Volviendo a la navaja, la bronca que tuvo que oír mi abuelo de mi respectiva por ponerla en mis manos... algo que ahora al recordarlo me sorprende, pues si éste se excusaba diciendo que aunque me cortase en un dedo manipulando la navaja, para lo que supuestamente tendría que hacer, un mango y unas muescas en una "Y" de madera, muy torpe tendría que ser para hacerme el harakiri u otra barbaridad por el estilo, sin embargo mi abuela era más dada a temer que yo, a mis 9 ó 10 años que tendría por entonces, con una navaja en la mano me liase a navajazos con todo el mundo cuan Pualino hizo años en Chantada, cargándose a 7 que se cruzaron con él de sendas cuchilladas... Esto es algo que nunca me pregunté ni en lo que me paré a pensar hasta hoy, ¿abuela, por qué tenías ese miedo si todo el mundo decía que yo tenía cara de bueno?.
Dejando de lado temas familiares propios y volviendo a los Borbones, este nuestro Juan Carlos, y lo digo con todos los respetos no sea que me metan preso, parece que se le va un poco la olla. Digo yo, a su edad, con los últimos achaques que ha padecido y que visto está que ya no es capaz de dar 10 pasos sin dar un tropezón o un resbalón, ¿cómo carallo se le ocurre ir a cazar elefantes?... Menos mal, menos mal, que fue de una simple caída, porque llega a ser por la embestida de animal de esos y vamos, nos quedamos sin monarca de un trompazo, porque escapar corriendo ya no puedes.
Que marrón dejaría para la historia de España D. Juan Carlos I de Borbón... y que carcajadas en las aulas cuando en esa asignatura se estudiase su reinado: "Juan Carlos I de España, 35 años de reinado, ascendido al trono por los cojones de Paco y la palmó de un trompazo". Estoy seguro que pasaría a la historia con el ápodo de "El Trompas". ¡Que sí, que sí!, que este país es así.
Bueno, no quiero espallarme más escribiendo porque a fin de cuentas son desgracias ajenas y sean quienes sean quienes las padecen, no es ético ni correcto hacer burla de ellas, pero tampoco lo es Majestad, en los tiempos que estamos irse de cacería en plan multimillonario a costa del erario.
En fin, no me queda más que expresarle mis condolencias por los accidentes familiares y... no se ofenda, de paso darles la Bienvenida al Club de los Cojos, al cual tengo el disgusto de pertenecer, y es que ya ve usted Majestad que mal repartida está la vida... unos no queríamos pertenecer y otros entran por pijerías.

sábado, 31 de marzo de 2012

Yo denuncio

Distinguidos, lectores, queridísimas lectoras, Maru, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.
A Santiago fui, de Santiago vengo y en el trayecto de ida y vuelta he visto una cosa que a través de ésta les cuento, y lo que les voy a contar es cierto y si no, que me parta un coco si miento.
A las afueras de la cuidad, en un semáforo de tantos , había un mendigo mendigando. Tenía pinta de extranjero y aunque no lo llevaba escrito en la frente, por su aspecto y pinta juraría, era de los países del este.
De coche en coche iba pidiendo el chaval, al que si llamo de esta manera es porque a mi edad y de 30 para abajo, le digo chaval a cualquiera, eso sí, con respeto, educación y sin ninguna intención o mala interpretación.
Un cartel colgado al cuello, en una mano una muleta y en la otra un vaso de plástico en el que le depositaban las monedas.
Tenía "3 ijos" decía, así como estar sin trabajo y les debía dar de comer, al menos así rezaba el cartel.
Cuando cojeando llegó a mi coche me tocó en la ventanilla y tras abrirla le recomendé que probase a ser artista.
Él contra mí, en un concurso de cojos me hubiese quitado el primer premio, igual que le pasara a Charlot, a quien en uno le ganó un simple imitador.
¡Que bien lo hacía el cabrito!, ¡que buenas maneras tenía!, el tipo engañaba a cualquiera aunque no le coló con el menda. Y no por listo que yo sea, pero en este caso si se puede decir: "que sabe más el cojo por cojo, que el diablo por mentiroso".
Mudo se quedó ante mi recomendación, y digo yo que quizás pensando que esa era la ídea que tenía en su cabeza, pues casi apostaría a que el chaval se creía buen artista.
No entendí lo que después su boca masculló, y ahí confirmé mis sospechas de que era extranjero el prenda como ya había imaginado yo. Lo hizo en una lengua de fuera de nuestras fronteras, no podría decir de que tierras, pero sí advertí en ellas muy malas maneras, tras lo cual y para suavizarlo lo miré de cintura para abajo y le pregunté "¿de cual de las dos piernas?".
"De esta"
y la alzó para que se la viese, y vi que como yo, era la izquierda.
Con cara de apiadado para apaciguar su aparente enfado, le di un par de consejos que de ser cierto lo del cartel alguno le llega a destiempo:
"A tu edad sin trabajo y con 3 hijos, ¡sí señor que es una pena!... pero no te voy a dar ni perra porque yo también tengo 2 hijos y soy cojo de una pierna, pero permíteme un par de consejos: ya que no has puesto el condón en su día, ponle una "h" a tus hijos ¡Y AGARRA LA MULETA CON LA OTRA MANO SI ES QUE DE VERDAD ESTAS COJO DE ESA PIERNA!".
El semáforo se abrió, yo arranqué y allí se quedó él... clavado y pasmado, quizás se quedase pensando que debería haber ensayado antes el papel de cojo para no meter la pata en el escenario.
Y esto fue lo que pasó, nada más, nada menos. Una anécdota sin importancia para muchos pero sí muy importante para otros. Uno de ellos el menda, quien ante una Reforma Laboral tan tremenda, comenzará a denunciar cualquier caso que vea de "competencia desleal".



Mariano... toma nota: hay mucho extranjero de afuera que nos ha tomado por tontos.

domingo, 25 de marzo de 2012

Ya llegó la mocosa primavera

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, Sra. Maru (y en lo sucesivo Maru a secas, que creo ya hay confianza), quedi@s amig@s, etc., etc., y etc..Hoy he estado en la oficina pese a ser domingo.
Allí me fui y de allá vengo, y aunque podría seguir disfrutando y gozando de una tarde estupenda, he vuelto para casa a la misma hora que a diario para irme adaptando al nuevo horario. Y es que el cambió de hora me pilló despistado y cuando me disponía a desayunar, en casa ya olía a asado.
-¿Qué te pasa churry?, ¿has despertado tan hambrienta que vas a desayunar ternera?-.
-No, es que han cambiado el horario y tú has dormido demasiado-, respondió y no de muy buenas maneras no te vayas a creer.Y su razón no le quito, pues para desayunar a las tres menos diez los hay que tener...
Bueno, pero no sólo me ha pillado despistado el cambio de horario, sino que también la primavera me pilló por sorpresa.
Pese a mis intuiciones de que ésta estaría a punto de caer, debió la cosa ser que por ver poco la tele últimamente, no sabía que El Corte Inglés la había declarado oficialmente. Ahora sé que ya la tenemos encima porque al igual que todos los años yo la doy por declarada en cuanto mi de orificio napial comienzan a manar los primeros mocos, y hoy desperté tarde, mal y mocoso.
Advierto y por si algún simpático o simpática quiere hacer una gracia de esto, que admito que se me llame lo que sea menos mocoso, es más, dado la foto de mi pérfil prefiero que me sigan llamando cagón, porque si algo tengo claro es que desde un limpiabotas cualquiera, hasta el mismísimo Papa y pasando por Obama, todo aquel que tiene culo caga.
Sin embargo esto de la alergia primaveral y que much@s padecemos no es para tomársela a coña. Somos much@s los alérgicos a los que esta estación primaveral de primavera a cada uno por uno es uno le afecta a su manera, siendo la mía y la de unos pocos la fluidez masiva de mocos, que son y serán muchos aunque le quites el iva.
Aparte de mi aguada napial, hoy me he llevado una sorpresa al llegar a la oficina y encontrarme completamente floreado el natural enmoquetado. ¡Coño!, si anteayer era completamente verde como la hierba, ¿cómo en sólo dos días aparece moteado de puntitos en blanco?.
Quien no apareció hoy fue mi amiga la Dálmata, supongo que no vino a la oficina por ser domingo y festivo de momento, y digo de momento porque tal y como vamos no me extrañaría que pronto nos obligasen a ir a currar también en este día, eso sí, con parada mañanera para bocadillo y misa.
Y como así sea prepárate y reza, ni se te ocurra mover los labios y hacer playbak, porque te pillan en una de esas y te ponen en la puta calle gratis por hereje.
El caso es que aproveché éste precioso día y me puse a escribir esta entrada manuscrita y que ahora estoy tecleando a dedo, dejando constancia de que ello es cierto con unas fotografías que confirman lo que digo.

mi mesa con el manuscrito de ésta sobre ella Así me encontré enmoquetado el suelo...

Y ya que también ando con un rotulador encima... me permití el detalle de hacer un guiño a un amigo.

Ahí quedas marcado para la posteridad... o hasta que se pudra la madera.

jueves, 22 de marzo de 2012

Acojonado por una rata

Distinguidos lectores, querídísimas lectoras, Sra. Maru, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. Aquí en Santiago y en este preciso momento, son las 17:53 o'clock en punto de la tarde, ahí donde tú vives será otra hora pues si de algo estoy seguro es que no leerás esta entrada a las 17:53 en punto.
Hoy otro día primaveral por estos lares, el ideal para ir a la oficina. Despejado y soleado y con el antidepresivo tomado a tiempo para que no me volviese a suceder lo de ayer. Lo que sí está visto es que cuando estás bien, siempre aparece algo o alguien que te jode la marrana, y hoy, a falta de mi amiga la Dálmata que todos los días y aunque ande a su bola me hace compañía, se me presentó una nueva presencia que me las hizo pasar canutas y porque no decirlo, algo de miedo.
Sí, miedo. Verán mis querid@s lectores y lectoras, a este servidor de ustedes y ustedas hay 4 cosas a las que les tiene miedo: una es a las tormentas, otra es a las ratas, otra es a mi mujer cuando se enfada y otra es a mi mismo cuando por sentirme atacado tengo que defenderme, ya que el cable rojo se me cruza con el verde y entonces no respondo de mis actos.
Estaba yo de lo más tranquilo, cara al sol como cuando sale para coger buen color de cara y calorcito para mis huesos, cuando del río que pasa al lado de mi despacho salió una rata. Una rata de tamaño considerable y de entrada edad, cosa que pude deducir por lo medio pelada que estaba. Pensé que seguiría la bicha su camino y me quedé tan tranquilo, hasta que la hija de puta se detuvo descaradamente a escasos 4 metros del menda. Se me activó la alarma y puse en marcha mi mecanismo de defensa.
Primero probé con ruidos: "chsssss, chssss, fuera de ahí bicho", y la hija puta ni se inmuta. Luego probé con gritos: "¡AHHHHHHH, EHHHHHHHH, UHHHHHHHHH!", y la bicha en lugar de largar se da un cuarto de vuelta ya que la tenía de canto y se me pone frente a frente.
¡Hostia!, la hija puta se me ponía chula. Pese a su atrevimento procuré no darle ni la opción de la duda y que pensase que me tenía asustado, seguí intentando que se fuese de allí por la vía diplomática, por lo cual probé con mi último recurso: "miau, miau, miau"... y nada. Es más, la muy guarra se puso a dos patas y me observó desafiante creo yo.
Le tiré una piedra con tan buena puntería que la bicha ni cuenta se dio, otra piedra y todavía peor ya que ésta ni siquiera la rozó. Quise coge una tercera y... no había más. Volvía a probar por la vía diplomática, le grité, le maullé, le ladré... y tan tranquila la muy puta.
La adrenalina se me disparó cuando la rata avanzó un poco y se me acercó más (creo que en vista de éxito seductor que mi desodorante AXE produce en perras y ratas, en lo sucesivo me echaré Varón Dandy, aunque me llamen anticuado), en vista de que la bicha se había acercado más de lo que mi repulsa hacia esa especie me produce, le arrojé primero el mechero, luego el tabaco, las llaves de casa de tercero, y ni siquiera la rocé, por lo cual huelga decir que la rata no se movió del sitio.
"Dios, ¿dónde va la buena puntería que tenía de chaval con las piedras?... si al menos tuviera un tirachinas... por el tiempo que llevo sin usar uno podría haber fallado a la primera, pero con lo bueno que era seguro que a la segunda le hubiese reventado la cabeza".
Y allí seguía la cabrona, chula, desafiante y mirándome con descaro... "hija de la gran puta, miedo te tengo, pero no sabes con quien te estás metiendo". Metí la mano en el bolsillo y sólo me quedaba una cosa por arrojarle, mi teléfono móvil.
Como he dicho al comienzo, yo me temo a mismo cuando me defiendo, así que sin pensarlo un momento le tiré el móvil con todas mis fuerzas e hice blanco. Le pegué un telefonazo que la hice saltar por los aires y tras lo cual huyó despavorida.
Una vez huida la bicha recogí mechero, tabaco, llaves y mi móvil hecho añicos. Un Samsumg táctil cojonudo a tomar por culo.
Lo dicho, a la hora de defenderme soy peligroso y me temo... y me temo que voy a tener que cambiar de compañía telefónica para conseguir otro móvil por el morro. Sí, por el morro, porque desde un tiempo a esta parte, a las 4 cosas que les temo y arriba menciono, debo sumarle el que últimamente tengo cuando por cualquier imprevisto se me jode el presupuesto.
Por lo pronto, en cuanto la rata largó y recogí mis cosas me vine corriendo para casa... pero la cosa no quedará así. Mañana pienso volver al parque e iré preparado y armado con el arpón de pesca submarina, un cuchillo de cocina y la tapa de una olla en plan escudo.
La tengo fichada y esa no se me escapa. Y a vosotros pongo por testigos de que mi amenaza será llevada a cabo, que esa rata que hoy huyó despavorida algún día pagará mi móvil con su vida.
Palabra de honor.

miércoles, 21 de marzo de 2012

¡Ahh!... que desahogo

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, Sra. Maru, querid@s amig@s, etc., etc. y etc. Si la noche de anteayer me la pasé totalmente en vela, ésta pasada por el contrario tuve la inmensa suerte de dormir 10 horas de un tirón, lo cual no hacía desde no recuerdo cuando.
Es cierto que me acosté tarde, pero fue pillar la horizontal y si te he visto no me acuerdo... ¡10 horas, 10!, una por una es una y todas juntas a la vez.
Para redondear la jornada un día maravilloso, claro y soleado y con temperatura agradable, ni frío, ni calor, ni fresco..., la justa para estar en mi nueva oficina.
Allí me fui y de allá vengo antes de tiempo, pues pese a lo bien que se estaba no me sentía muy a gusto, pues viéndome sentado en mi nuevo despacho y en horario de trabajo, no pude evitar que pensase mi cabeza y a mí mismo me pregunté: "Manoliño, Manoliño... quién te ha visto y quién te ve".
Sí, a mis casi 52 años vime como un viejo jubilado con la única diferencia entre ambos que en lugar de echar de comer a las palomas, yo me pongo cara al sol y callado, pensando en mis cosas.
Muchas veces sueño despierto estando así y hoy también estaba a ello hasta que se convirtió en pesadilla mi sueño, y todo ello a consecuencia de hacerme la pregunta que más arriba digo, pues pensando en como había llegado a esto, en mi cabeza se abrió el armario de los recuerdos amargos y estos de golpe aplastaron mis sueños despertivos como un elefante aplastaría una bombilla en una ferretería.
Hoy, sin quererlo ni planteármelo, me pasé toda la puta tarde pensando en mi trabajo y en la situación que con respecto a él me encuentro pese a mis intentos para evitarlo.
Como un capullo que con razón diría mi amigo manchego Mauro Navarro, me amargué yo mismo la tarde y a lo que aparte de lo por mi amigo dicho, podría yo añadir como un gilipollas o un "masoca".
Ni siquiera la presencia de una nueva amiga que tengo y que a su manera me vino a saludar como siempre, pues ambos coincidimos en el horario de oficina. Una dócil y preciosa perra marca Dálmata, que a esas horas se adueña del entorno y lo recorre a sus anchas.
Como siempre que coincidimos, le acaricié la cabeza mientras ella me olisqueaba (es nuestro saludo), "sí, soy yo, el del AXE para hombres" (que con las mujeres no me funciona, pero sí con las perras por lo que veo). "¡Quién fuera perro!", pensé mientras la acariciaba. Tras el saludo de rigor se alejó como siempre y pude ver que hoy cojeaba, ¡coño!, otra coincidencia.
Di la espalda al sol, saqué papel y bolígrafo y me puse a escribir como un burro listo, pues como todos sabréis los burros burros suelen ser analfabetos, aunque alguno llegase a empresario y algún que otro ministro.
E igual que digo una cosa digo la otra, y como un burro listo que sabe escribir ¿qué podría escribir en mis escritos?... pues aparte de burradas, una sarta de insultos e improperios que se me antojan propios y merecedores a quienes se los he dedicado: mi patrón y al patrón de los patrones que no es otro más que este gobernante de los cojones, por habernos puesto culo en pompa y mirando para Cuenca a todos los trabajadores.
Me gustaría extenderme un poco más y hablar de la Reforma Laboral y algunos aspectos de ella, pero no lo voy a hacer ya que al venirme para casa y cumpliendo con mi obligación de ciudadano concienciado con el medio ambiente, tiré en una papelera el papel en el que había desahogado toda mi indignación y mi rabia. Dicho de otro modo, puse las cosas en su sitio y a los nombrados en aquel papel los tiré a la mierda, a la misma mierda en la que a través de esta entrada otra vez los mando... y si no se quieren ir a la mierda, ¡SALGAN DE UNA PUTA VEZ DE MI CABEZA!.
Quiero decir a mis querid@s lectores y lectoras, que algun@ habrá que pensará que ando con el bajón a vueltas, por favor no se preocupen por mi, estoy bien y no me pasa nada, sólo que al dormir demasiado tomé el antidepresivo a destiempo esta mañana.
Pero bueno, tengo que decirlo para acabar, porque si me lo callo reviento.

¡¡¡ MARIANO, NO TOQUES LOS COJONES A LOS POBRES TRABAJADORES Y PERSIGUE A LOS RICOS DEFRADADORES !!!...




¿A que para eso no tienes cojones?...

domingo, 18 de marzo de 2012

Por una vez en la vida ¡ HALA MADRID !.

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. Dice un dicho que las desgracias nunca vienen solas, y dado a lo que hoy me ha sucedido puedo decir con toda seguridad que lo que ese dicho dice es verdad.
Hoy es sábado y por tener a la parienta mosqueada me quedaré sin sabadete... bueno, uno más a estas alturas ya da igual. Lo que más me jodió es que aparte de no follar esta noche tampoco podré ver la tele ya que me han caído la gafas al suelo y ¡hasta luego Lucas!. No es que se me hayan roto al caerme, sino que me han caído sobre la marcha y las he pisado sin querer...¡que hay que ser...!.
En fin, no todo ha sido malo en este día, en la porra del bar acerté el resultado del Barcelona y como mañana clave el del Real Madrid, me embolsaré 2.000 euros de nada. Y me juego los huevos a que si acierto la porra mi señora me perdona, porque ya lo dice otro dicho "después de la tempestad viene la calma". Para conseguir acertar tiene que ganar mi odiado Real Madrid, cosa que a priori no parece difícil, pero yo por si las moscas ya he rezado un Credo, dos Padrenuestros y he puesto una vela a un cromo de Cristiano Ronaldo. ¡Coño!, que son 2.000 euros y por ese dinero animo yo al Madrid aunque juegue contra mi Atleti.
Lo que sí tengo claro es que con 4 morados en la billetera mi señora me perdona lo que sea. Desde luego yo no le voy a implorar perdón aunque esta noche me quede a palo seco, ahora bien, como acertar acierte... ¡que me venga luego con risitas y bromitas!..., de eso nada monada... si quiere sacar tajada no lo conseguirá por muy cariñosa que se me ponga, a no ser que lo haga sin bragas porque entonces pico como un pardillo, ahora bien, como así sea me la tiro en la alfombra del pasillo... y si acaso luego le recuerdo lo del mosqueo.
Pero bueno, no me hago muchas ilusiones ya que no sería la primera vez que el Barcelona me lo pone a huevo y después los merengues me lo joden... pero esta vez tengo el presentimiento de que me tocará la porra, del mismo modo que tengo la certeza de que mi señora se pondrá hecha una fiera cuando le cuente lo de mis gafas, ya que tendré que comprar otras y con ello le desajustaré el presupuesto mensual de los dos próximos meses, lo cual en estos tiempos que corremos no es moco de pavo.
En fin, voy a dar por cerrada esta entrada puesto que veo las letras borrosas. Pero antes de nada y sin que sirva de precedente, por una vez en mi vida voy decir ¡¡¡ HALA MADRID !!!, mete los 3 que puse a tu favor y si no follo hoy, ya follaré mañana... ahora bien, no se os ocurra meter 2 ó 4 porque entonces tendré que claudicar ante mi esposa y aun con su perdón concedido, para follar tendré que esperar hasta el próximo sábado... ¡una semana por medio!... ¿Tú sabes la de veces que se puede enfadar conmigo en una semana entera?.
Pues eso ¡ Hala Madrid !, si mañana metes 3, yo meto 1.


2.000 euros, hasta nervioso me estoy poniendo.

jueves, 15 de marzo de 2012

Cara al sol

Si has llegado hasta aquí atraido por el título de la entrada y no es esta la canción que esperabas, lo siento, pero si te quedas con ganas puedo enseñarte mi culo, prieto, intacto y peludo.



Cara al sol con la camiseta nueva
y los pies al aire para que no huelan
escribo yo esta entrada
para mi querida audiencia.

Y como no os tengo nada que contar
pongo una foto para adornar
para que veáis que escribo acomodado
y con el culo bien sentado.

Caliéntame solecito
caliéntame un poquito
da tanto calor a mis huesos
como el que suelo tener en los huevos.

Aquí al lado tengo una morena
y mirándo para ella siento pena
viendo como un niño la pelota le lanza
y ella para cogerla me enseña medio tanga.

Este día tan hermoso
invita a un desliz amoroso
y como la morena se siga agachando
me voy acabar empalmando.

¡Tírasela otra vez niño!,
que quiero ver ese hilo
de color negro oscuro
que le baja por el culo.

Entretenido partido el que estoy viendo
y que me lleve Dios si miento
que ni viendo ganar a mi Atleti
de tal forma me caliento.

La pelota viene y va
cosa que tanto me da
pues al no jugar mi equipo
me importa un carallo el partido.

Voy a dar por cerrada esta entrada
pues mirando como la morena se agacha
disfruto mucho más que escribiendo
y seguro que más que tú leyendo.

Así que queridos lectores y lectoras
corto y cierro ya que me estoy perdiendo lo mejor
pues ahora se me ha puesto de frente
y al agacharse por la pelotas
casi se le ven las perolas.

martes, 6 de marzo de 2012

Mi nueva oficina

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. Como he comentado en una anterior entrada en la que decía que por prescripción de mi psiquiatra de cabecera quien a bien proceder como yo creo que hizo al asegurarme que los medicamentos no son solución a un problema si este persiste, comenzaría y de hecho comencé a recibir "terapia psicológica" desde el día 21 del pasado mes de febrero.
Siguiendo las instrucciones de la psicóloga que ahora me trata, he comenzado a llevar a cabo lo que fueron sus primeros consejos u órdenes, aunque alguna me cuesta mucho, como la de quitarme el trabajo de la cabeza y que planifique mi jubilación.
Lo de la jubilación lo llevo bien, es más, sueño despierto con ella, ahora bien, lo de quitarme el trabajo de la cabeza no lo consigo ni de coña y sé que no me lo quitaré hasta que el juez dicte sentencia.
Por lo demás cumplo a rajatabla sus prescripciones, que aparte de las anteriormente mencionadas son: volcarme en mis aficiones (escribir y pintar), pasear (hasta donde mi cadera y mis piernas me permitan) y tomar el aire y el sol, astro con sorprendentes poderes curatorios y que yo puedo verificar, pues me alivian mejor mis dolores de huesos un rayo de sol que una pastilla de Paracetamol.
Por ello y para que veáis que cumplo con lo que dice mi doctora, os muestro el lugar al que si el tiempo lo permite, cada tarde acudo con 4 folios, 1 boli, 1 carboncillo y un bloc de dibujo.
Señores, señoras y señoritas... aquí les muestro mi nueva oficina.



Mi mesa, no tiene sillas ergonómicas de esas pero están más nuevas que las de mi trabajo.
La vista, agradable hasta en un día nubladoEl entorno, invita a la reflexión y al trabajo mental
El acceso (con pasamanos y todo, no como en las escaleras de la otra), por este no me caeré.
Hilo musical, muy relajante


¿Qué, no está mal verdad?... pues ahí donde lo ves me ha sido recetado por la Seguridad Social... y que me lleve Dios si miento que de no ser por lo que es, diría que estoy cojo nudamente.




jueves, 1 de marzo de 2012

Documento desclasificado

Tras una romántica cena en la suite de un hotel de lujo, entre besos y abrazos apasionados nos dejamos caer sobre la cama. Poco a poco te fui desnudando mientras tú hacías lo mismo conmigo.
Elsa Pataky y yo en la suite de un lujoso hotel a punto de hacernos el amor mutuamente. Diría que era un sueño de no ser porque al acaricarte un pecho el sentido del tacto me aseguraba lo contrario... ¡te estaba tocando las tetas!.
Mis manos dejaron paso a mi boca que te las besó con pasión desde la base hasta el pezón, con los que me entretuve un buen rato entre lengüetazos y suaves mordisquitos que te hacían estremecer de placer.
Mi boca fue bajando lentamente por tu cuerpo, llenándote de besos entre las tetas y el ombligo, en el que mi lengua jugó un poquito para hacerte cosquillitas que tu aceptaste entre risas.
Y tu risa cesó cuando mi boca bajó del pubis cuatro dedos para abajo, donde mi lengua con destreza se fue abriendo un espacio.
Me agarraste la cabeza y la metiste entre tus piernas, y primero con delicadeza y después con un poco más de fuerza la empujabas contra ti en un ir y venir mientras entre suspiros y jadeos me decías "cométela sin andar con rodeos".
Y yo por no desobedecer a una mujer me puse a comer de buenas a primeras pensando ya en el segundo plato.
Y entre ¡ummmmms!, ¡ahhhhhhhhs! y algún que otro ¡ayyyyysssss!...
TRIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNN, TRIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNN, sonó el timbre de la puerta.


¡¡¡ ME CAGO EN SAN PEDRO BENDITO, EN SAN SERAPIO, EN SAN CARALAMPIO Y MEDIO PORTICO DE LA GLORIA !!!


Eso que parecía un sueño, era de verdad un sueño. Y como no suelo tener por desgracia y costumbre este tipo de sueños, para una vez que lo tengo ya me lo joden en los preliminares. ¡Joder!, si hubiesen llamado 15 minutos antes me hubiesen pillado en la cena y no me hubiese fastidiado tanto, y si llamasen 5 minutos más tarde, como mínimo, como mínimo, la puntita ya se la habría metido, porque ya estaba empezando a cansarme de tanto comer a la par que mi cabeza se empezaba a marear y resentir de tanto ir y venir.
De todos modos me levanté cabreado y con cara de mal follado me dirigí hacia la puerta, teniendo que dar vuelta a mitad del pasillo tras darme cuenta que de cintura para abajo duermo con todo eso al aire.
Abrí la puerta y lo primero que vi fue una placa del CSI. Se identificaron como agentes del Servicio de Intelegencia Española. "¡Manda carallo!", pensé, "no puede ser que estando yo a punto de joder, venga España y me joda".
Tras identificarse me hicieron entrega de un sobre en el que decía: De Juan Carlos I, para Manolo.
Dentro una nota escrita por de S.M. El Rey en la que me autorizaba a desvelar públicamente lo que habíamos hablado en nuestra reunión en privado. Junto a ella un CD con la grabación de la conversación y el último de Bruce Springsteen que Su Majestad tuvo a buen detalle regalarme.
A continuación transcribo palabra por palabra es una conversación, cada una de las palabras que mantuvimos durante la misma.
él: me llena de orgullo y satisfacción poder recibirte en palacio amigo Manolo, porqué puedo tutearte si no te parece mal.
yo: si a ti no te parece mal que te llame Juan Carlos, por mi parte no hay problema.
él: perfecto, pero tampoco hacia falta que trajeses el inodoro de casa que aquí en palacio tenemos cada culo el suyo.
yo: por eso lo traigo Juan Carlos, para no posar yo mi culo donde la realeza posa sus nalgas.
él: insisto, no hacía falta pero bueno..., ¿fumas?.
yo: sí (le respondí pensando que me iba invitar a un cigarro).
él: yo no desde que fue lo del pulmón.
yo: ¡vaya por Dios! (y basta que me mencionase el tabaco para que me entrasen ganas de fumar).
él: te he mandado venir porque sigo tu blog y por alguna de tus entradas me pareces la persona perfecta con la que hablar acerca del futuro del país y me gustaría saber si tienes alguna idea que pueda ayudarnos a salir de este atolladero en el que estamos.
yo: ¿y cómo puedo hacer yo eso si estoy bajo tratamiento psiquiátrico?.
él: precisamente por eso, porque quienes tienen que arreglar esto no están a tratamiento.
yo: ¡ah carallo!, entonces tú también eres de los que piensas que nuestros políticos están majaras.
él: como unas putas cabras.
yo: pues cuenta conmigo.
él: ¿tienes alguna idea de como arreglar esto?.
yo: verás Juan Carlos, yo creo que lo que hace falta en este país es una política que persiga el fraude y tratar de encontrar la forma de que toda esa economía sumergida salga a flote.
él: como la mierda?...
yo: sactamente
él: ¿y como conseguimos eso?
yo: nómbrame jefe de Hacienda o Inspector y lo arreglo en un plis plas.
él: coño... ahora con lo de mi yerno si te doy el cargo eres capaz de meterlo en el talego.
yo: si hay pruebas, dalo por hecho.
él: entonces no puedo concederte lo que me pides.
yo: te entiendo, yo también soy padre y sabe Dios que yerno me deparará el futuro, ahora bien, igual que te digo una cosa te digo la otra... estando ahí Mariano no tienes porque tener cuidado.
él: tu crees que me puedo fiar de Mariano.
yo: no.
él: ¿por qué?...
yo: porque no tienes 38 años cotizados.
él: pero sigo en activo.
yo: también estaba yo y mira como estoy ahora por culpa de un puto menisco.
él: pero el mío ya está curado.
yo: y el mío dado por imposible.
él: bueno, no me cuentes tus penas que no te he llamado para eso. Dices entonces que debemos meterle mano a la economía sumergida.
yo: no sólo meterle mano, sino que hay que bajarle las bragas y a quien se la tome a coña meterle un buen polvo.
él: pero entonces mi yerno...
yo: eso déjaselo a Mariano.
él: bueno Manolo, tomo nota de lo que me dices y se lo transmitiré al Presidente del Gobierno a ver qué le parece.
yo: hazlo, pero no te fies de él, que a tu edad y aplicando la nueva reforma laboral te pone mirando para Cuenca en un santiamen.
él: tendré cuidado, no te preocupes.
yo: bueno, y aunque no sea de Jefe de Hacienda, no me podrías recomendar para trabajar de celador en el hospital, para mí sería un chollazo aunque sólo fuese por poder pasarme las listas de espera por el forro de lo que me cuelga en la entrepierna.
él: bueno, veré que puedo hacer.
yo: confío en ti Juan Carlos
él: haré cuanto pueda, no te preocupes. Gracias por venir y espero seguir contando con tu ayuda si lo preciso.
yo: cuenta conmigo Juan Carlos y gracias por recibirme.
él: a ti por venir.
yo: hasta la próxima Juan Carlos.
él: hasta la próxima Manolo.
Abría yo la puerta de su despacho dispuesto a abandonarlo cuando me llamó:
él: la cisterna Manolo
yo:¿qué?...
él: que tires de la cisterna que te dejas aquí la mierda.
yo: uys perdón- tiré de la cadena y la mierda desapareció-.
Llegué a mi casa y me metí en cama con la inocente intención de recuperar el mismo sueño y acabar con lo que había dejado a medias, y a buena fe que casi lo consigo pues nada más quedarme dormido soñé que en la misma suite en la que estaba antes de ser despertado.
Y lo que pudo ser un polvazo se volvió pesadilla cuando al mirar para la cama me encontré a Carmen de Mairena vestida con un picardias acostada sobre ella.  

P.D.

Que huevos tienen, no se acordaron de mí cuando estábamos en la Champions lig, y me piden ayuda ahora que estamos así.

lunes, 27 de febrero de 2012

Atraco a las nueve y media

Algo importante iba a suceder ayer. Mi esposa que es muy lista se percató de ello antes de cuenta, justo en el preciso momento en el que con mi bufanda rojiblanca al cuello salí eufórico de casa dejando atrás la puerta.
En la cafetería la grada estaba dividida, los culés a la derecha y los merengues a la izquierda, y entre ambas aficiones y con el escudo de mi Atleti en grande y cubriéndome el pecho, los tres únicos colchoneros que yo conozco en 10 km a la rotonda: mi bufanda, mis huevos y el menda, los cuales formamos 3 accesorios en 1 como la Santísima Trinidad y el aceite 3 en 1.
Atento a cada jugada así como a todo lo que el árbitro pitaba, seguí el partido durante el cual y a cada instante, cuando no era un aplauso o grito de ánimo a los míos, era una queja hacia el trencilla o hacia una entrada o falta cometida por el enemigo.
Tanto culés como merengues, unos por ser rivales y otros por ser desde siempre enemigos íntimos, por lo bajo me increpaban y con disimulo se reían cada vez que de un sobresalto saltaba de la silla ajeno al dolor de rodilla. (No creo necesario decir que duele más el corazón que cualquier articulación).
Y mientras unos y otros a lo suyo y yo a lo mío y totalmente ajeno a lo suyo, tras un primer plano de Alves a quien saludé con un corte de mangas y una frase que no citaré, el primer gol y por obra del mismo cayó sobre nosotros ante lo cual mi boca calló con "elle", hasta reanudada la segunda parte del partido.
-Por mis cojones que en esta segunda parte le damos la vuelta al partido- sentencié en voz alta para que todos me escucharan, con división de opiniones tras la barra y entre algún sector de la grada.
-Ni cogiendonos dormidos- me retó un culé.
-El Atleti, jajajaja-, me provocó un merengue.
-Marisol, ponme el mejor Rioja que tengas para saborear la victoria- dijo servidor a la camarera, para luego con la copa llena del oscuro tinto que la llenaba, alcé cuan copa de Europa ganada y ante la mirada de todos brindé sólo conmigo: "¡POR MI ATLETI Y POR MI SANTA MADRE NATURAL QUE NADA TIENE QUE VER CON LA SANTA MADRE IGLESIA!".
Y he aquí que mientras brindaba, bebía y posaba la copa sobre la barra, en esos breves segundos en los que mi mirada se apartó del televisor, cayó el primero a nuestro favor que por no haber podido ver en directo tuve que cantar en diferido.
-¡¡¡ GOOOOLLLLL !!!, ¡¡¡ GOOOOLLLLL !!!,... ¡TOMA, TOMA Y TOMA!- dije cuando enfocaron a Guardiola.
-Lo dije, lo dije... por santos huevos que le damos la vuelta al partido- y no me replicó ni Cristo gracias en parte a que el juego de los míos había mejorado bastante al inicio de la segunda parte.
Con la copa de vino sobre la barra, la cual conservaba intactos al menos tres cuartos de su contenido, llevado por la euforia y dado que éste primero lo había pedido apostando por la victoria, era lógico pedir otro para celebrar el tanto rojiblanco, así que bien alto y desde la mitad de la barra grité de nuevo a la camarera:
-Ponme otro Marisol, que quiero celebrar el gol-.
Y entre que Falcao lo tuvo en sus botas y el árbitro en el pito, al final nos jodieron como siempre tras haber jugado como nunca, aplastando mi euforia como si sobre ella hubiese caído un piano de cola con el pianista incluido y que a la par me amargó los vinos.
-¡Un robo!, ¡esto ha sido un auténtico robo!- me decía yo sólo como un autentico bobo.
Acabó el partido y poco a poco se fue desalojando el graderío hasta quedarme yo sólo en compañía de mi vino.
Cabizbajo, herido y pensativo, la afición rival y pienso que con algo de recochineo, me ofreció sus condolencias a la par de que algunos dijeron acompañarme en el sentimiento. Así y a medida que uno por uno es uno, iban marchando del establecimiento.
Con la natural naturaleza que me caracteriza encajé el pitorreo con la elegancia y deportividad que también tenemos los colchoneros, y a quienes a mi se dirigieron para mostrar su "pésame", de servidor todos ellos se llevaron la misma respuesta: "así te pare Tráfico ahí delante".
Pero no se crean que la cosa se quedó ahí, que va, lo peor estaba por venir... ya que lo peor estaba en mi propia casa.
Tiene mi esposa un hijo del cual ella dice la mitad es mío (no le llevo la contraria en esto ya que es evidente en el parecido), al cual quise criar, educar y contagiar mi espíritu colchonero, no obstante y para lo cual siendo bebé lo que hoy es un chaval, cuando me tocaba dormirlo en lugar de las clásicas nanas le cantaba el himno del Atlético de Madrid, lo cual debo decir que era cien por cien efectivo, pues al primer estribillo ya tenía al crío dormido.
Pero quiso Dios, el azar, mi hermano y un tío mío, que pese a los esfuerzos de su padre que soy yo en querer hacer de él un fiel colchonero, en lugar de conseguirlo me salió culé el muy cabrito. Y además tan culé, tan culé, tan culé, que hasta en la parte de arriba del pijama tiene bordado el escudo azulgrana.
Subí del bar hasta mi casa haciendo un descanso en el descansillo del segundo, pues entre que mis piernas están como están y con dos vinos encima, llegar al tercero de un sólo viaje sería una autentica proeza por mi parte y tal como quedara de ánimos no estaba para intentar heroicidades.
Dispuesto a desahogarme con él cantándole las 40 y discutir ciertos lances del partido, el chaval que pese a ser culé como mi hermano y mi tío, es tan listo como su padre, había tomado las medidas de precaución oportunas y ya tenía cerrada con llave la puerta de su dormitorio.
Evitó la tangana, es cierto, pero sólo de momento... pronto se cumplirán las 24 horas desde que acabó el encuentro y yo sigo con mi asedio. Más tarde o más temprano tendrá ganas de hacer pis o le entrará el hambre.
Y cuando abra la puerta de su dormitorio se topará de bruces conmigo y mi bufanda, y pese a haber perdido ayer tendrá que soportar como a grito perdido le canto al oído el himno de mi GLORIOSO ATLETICO DE MADRID, librándose únicamente de que se lo cante entero, si como cuando era niño se queda dormido al llegar al primer estribillo.
Nada más, dicho lo dicho, lo de ayer fue un atraco y a los hechos me repito.

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Mi Atleti, Torrente y yo, somos así.

sábado, 25 de febrero de 2012

Protegerse en exceso tiene sus riesgos

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. Hoy, o ayer en caso de que leas mañana, poniendo en orden mis papeles, facturas y cargos bancarios, he encontrado una foto que sabía que tenía pero que no sabía donde la tenía y que sigo sin saber qué coño pinta archivada entre las facturas impagadas.
La foto en cuestión es de un inolvidable día en el que junto con mi esposa y otra pareja descendimos 10 km. del río Miño haciendo rafting, que es eso de bajar los rápidos de los ríos en una balsa hinchable.
Por si a alguien se le diese por practicar este deporte denominado "de riesgo", mi consejo es que hagan como nosotros y alquilen la balsa con monitor incorporado, lo cual y que yo recuerde ya antes de meternos en la balsa pagamos al contado y en mano, por ello que no me explico el por qué esa foto está archivada junto a las facturas que debo.
Pero ya que hablo de ello y para chulearme un poco ante vosotras queridísimas lectoras, diré que en tiempos en que toda mi cabeza tenía un espeso pelo tan negro tan negro como el sobaco de una cucaracha, tiempos en los que mis hoy escaralladas cadera y rodillas me lo permitían, yo era un gran aficionado a practicar "deportes de riesgo", de los cuales y por citar alguno y así hacerme el chulo: boxeo, submarinismo con botella, pesca submarina a pelo, esquí alpino sin tener puta idea, rafting como he dicho y también el matrimonio.
Estuve también tentado a descender desde lo alto del Monte Iroite hasta la playa de Las Gaviotas en un parapente biplaza, en el que como podéis suponer iríamos yo y un volador experto que me cobraba 20 euros.
Recuerdo como desde la playa miraba como el biplaza descendía cada media hora con la elegancia y suavidad que lo hacía, es decir, descendían como ángeles, lentamente hasta tocar el suelo y se quedaban tan derechos que daba la impresión de que en lugar de caer desde el cielo para abajo, sólo hubiesen dado un paso.
Aquello me pareció una nueva experiencia que añadir a mi memorioteca, una más para cuando llegado el día de ser abuelo tener una batallita que contar a mis nietos si los tengo. Podría también y ya que esos sí los tengo, contársela a mis hijos, pero tal como ocurrieron los hechos mejor pasar página y contárosla sólo a vosotr@s ya que tengo plena confianza en que no lo iréis diciendo por ahí.
Los hechos ocurrieron en el preciso momento en que tumbado al sol sobre el arenal de la playa estaba haciendo la digestión de lo que había comido: ensaladilla, clamares fritos, una tortilla de patatas y pimientos de Padrón. (Tipical summer comida gallega en una terraza playera un domingo cualquiera). Pues eso, que como no me podía bañar por estar en pleno proceso digestivo y dado que el sol me estaba torrando y a la par me estaba meando, en un arrebato me puse en pie y dije a quienes me acompañaban una frase que les quedó tan grabada que de cuando en cuando, y cuando la ocasión lo requiere, todavía me recuerdan. Esta fue, palabra más palabra menos, la que a continuación y entre comillas escribo:
"Bueno carallo bueno, si ese con pinta de cagao tuvo huevos en bajar en parapente biplaza, yo que los tengo más grandes bajaré sólo en uno".
Y ante sus miradas de asombro me vestí, me calcé y me dirigí hacia el coche, haciendo una parada en el camino para arrimarme contra un pino al cual regué con mi meada que casi ya no aguantaba.
Y tal como dije, así lo hice... ¡bajé sólo!... y aquí hubiese quedado cojonudo añadir: ¡con un par de huevos!, lo cual no puedo añadir porque éstos quedaron en evidencia ante todos cuando me vieron bajar sólo, solo que en lugar de hacerlo en parapente como había dicho, lo hice de mi coche tal cual había subido.
Ese día aprendí una lección muy importante y que me hizo sopesar muchos aspectos de mi vida, llegando tras un largo periodo de reflexión a la inequívoca y exacta conclusión de como puede cambiar una cosa dependiendo desde donde la mires, pues lo que desde abajo me pareció estar chupado, visto desde arriba me dejó acojonado.
Como he dicho y desde aquella antes de sacar mis huevos de paseo verifico que no estén entre los presentes ningun@ de los que aquel día estaban también presentes, pues no sería la primera que vez que por despiste los saco en su presencia y me recuerdan con pitorreo aquel acojonante suceso, cosa que me irrita, pues huevos tener los tengo, aunque también es cierto que a veces los reclamo y me dejan colgado.
Y ya que hablo de ellos (mis huevos) y mi antigua afición de practicar "deportes de riesgo", si queréis os cuento una anécdota que ocurrió el día que hicimos rafting y de la cual ahora me acuerdo gracias a esa foto encontrada entre las facturas impagadas y en la cual estamos embalsados y remando los cuatro arriba mencionados más el monitor al timón, al que juro por mis huevos le pagamos al contado y antes de embarcarnos.
Bueno, queráis o no yo la voy a contar y el que quiera leer que lea y el que no que se vaya a la porra.
Serían aproximadamente las 11:00 o'clock en punto de la mañana de un soleado y primaveral domingo de primavera. La hora la puedo calcular gracias a la posición del sol sobre nuestras cabezas (estas cosas hay que saberlas para practicar este tipo de deportes) y porque al pasar por cerca de una Iglesia, las campanas tocaban para la misa de las once y media.
Una parada a mitad del recorrido y como un atractivo más de la aventura, en un remanso del río nos propuso el monitor saltar al agua desde una roca a unos 7 u 8 metros de altura.
Uno por uno es uno seguimos al monitor trepando fácilmente por la roca, convencidos de lo que íbamos a hacer y con la seguridad que da el llevar un chaleco salvavidas, el cual y por si algun@ jamás se enfundó uno, va abrochado por el pecho y que de la parte trasera cuelga una cinta que pasada por entre las piernas se ata a la parte delantera, asegurando así que el chaleco no se te sacará solo por mucho que te caigas al agua y la marea te lleve y te traiga.
Como mis sabios lectores y lectoras sabrán, el Miño hace frontera con Portugal, hecho por el cual y para evitar conflictos diplomáticos y territoriales entre ambos países, hicimos el recorrido lo más próximo que pudimos de la orilla española que era en la cual estaba la roca.
Primero saltó el monitor y tras él y uno por uno es uno y por este mismo orden, segundo mi amigo, tercero su pareja, cuarto la mía y el quinto... llego arriba miro abajo e ipso facto me rajo.
Vime yo al borde de la roca y calculando la altura que desde mis ojos había hasta el agua, los mismos huevos que desde hace más de 51 años tengo y atesoro, pasaron de convertirse en un par de nueces que es a lo que naturalmente más se parecen, a convertirse en Nocilla automáticamente, y amotinándose contra mis deseos ordenaron a mis piernas que diesen un paso atrás y permaneciesen quietas.
En lo alto de aquella piedra de mis adentros resurgieron los mismos huevos que surgieran en lo alto del Monte Iroite. Se repetía la situación con una importante variación, que al monte había subido sólo y de lo ocurrido en la cima sólo Dios, el monitor un par de expertos parapentistas a los que jamás he vuelto a ver, y yo sabemos lo que aconteció y como fue mi rajada, quedándose el monitor con las ganas de ver lo que se presentía: que a medida que fuésemos descendiendo y como si de una copiosa nevada se tratase, los tejados de las casas de la aldea que sobrevolaríamos quedarían cubiertos de marrón como consecuencia de mi copiosa cagada que seguro me traspasaría el pantalón.
Pasando del alto del Iroite a lo alto de la roca y siguiendo por las alturas, desde ellas escuchaba como de abajo me animaban a dar el salto:
-Venga Manolo, no te lo pienses y salta- dijo uno.
-Es guay- dijo otra.
-¡Serás cagao!- exclamó la mía.
Y yo en lo alto dudando... daba un paso adelante, miraba abajo y recuaba dos pasos para atrás.
Aquellos gritos que desde el agua me lanzaban los demás para animarme a dar el salto rompían el silencio de tan natural entorno, lo cual debió molestar a un pescador que estaba pescando, quien a su vez debió pensar que nuestro alboroto podía también molestar a los peces que quería pescar.
Y en lo alto de la roca escuché un cántico del cual no vi la procedencia pero si entendí la letra. Dado que estábamos en un lugar fronterizo y pensando que este cántico podría proceder de la orilla extranjera, no me lo pensé un instante y por España y por algunos españoles y por algunas españolas, di un salto y me tiré al agua nada más escuchar la primera estrofa de la canción que cantaba el pescador que pescaba oculto, y cuya letra decía:
"Manolo no tiene huevos, Manolo no tiene huevos, Manolo no tiene hueeeevosss y nunca los tendrá"...
Y lo dicho, salté sin dudar cuando me atacaron por los huevos, y doy fe y juro por lo que sea, que por demostrar que los tenía casi me quedo sin ellos, lo cual no ocurrió gracias a que salté con la boca cerrada.
Caí al agua sumergiendome en ella por efecto de la caída, volviendo a la superficie gracias al efecto flotador del chaleco. Desencajado por el dolor, con la boca abierta nade como pude hacia el monitor.
De ella salía un doloroso "aaaahhhhggggg", pese a la dificultad que entraña emitir sonidos teniendo literalmente los cojones en la boca.
-¿Me veg log güevoggg?, gagamelog a ju gitio anteg que log gomite- dije al monitor con la boca abierta y entre lamentos de dolor.
Bastó una palmada de éste en la espalda y los huevos bajaron a su sitio merced al efecto gravitatorio. Gracias a esa palmada hoy puedo decir que aun conservo los huevos y que los tengo en su lugar natural y no al lado de las amígdolas, que fue a donde me los subió la puta cinta del chaleco salvavidas que a través de la entrepierna une la parte delantera y trasera del chaleco, el cual al impactar de súpito con el agua y según el Principio de Arquímides, hizo amago de quedarse arriba y junto con él la cinta y junto con ella mis huevos, los cuales como he dicho conservo gracias a saltar con la boca cerrada.
A toro pasado y cojón magullado, me dijo el monitor tras pedirme perdón por ello, que no se había dado cuenta de advertirme al verme enfundar el chaleco, pues no era yo la primera víctima que a punto estuvo de perder los cojones por la boca al tener atada la puta cinta de marras.
Aquel doloroso suceso dio un cambio radical a mi vida, pues desde ese preciso día comencé a desconfiar de todas las medidas de precaución, por lo que al día siguiente de tan doloroso suceso acudí a mi médico pidiéndole por favor que me hiciese la vasectomía urgentemente.
Le sorprendió que se lo pidiese de tan urgente manera, pienso yo que a lo mejor él pensó que tanta prisa era porque yo quería ser gigoló, de todos modos me preguntó a cuento de qué venía tanta urgencia.
-Entre nosotros doc, no me fío de los condones- le dije en voz baja.
Por la parte que le tocaba intentó convencerme de que si la goma estaba bien puesta, salvo agujero o defecto, no debería haber otro riesgo.
-Hágame caso doc y vasectomiceme inmediatamente, que ayer casi pierdo los huevos por excederme en las precauciones y se me ha metido en la cabeza que el día menos pensado un condón cualquiera puede estrangularme la minga-.
Y asi fue como decidí no volver a ser padre.





En la foto el chaleco de marras, del cual como podéis ver cuelga la cinta que va por la entrepierna y que casi me cuesta los huevos.

jueves, 23 de febrero de 2012

Busco cabeza de recambio... (mejor peluda que calva)

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. Cuando son las tantas y pico o'clock de la madrugada de la enésima noche en vela, y que provoca que vea las letras borrosas y que por lo tanto no sé si lo que acabo de escribir fue una "e" o una "i", me siento delante del ordenador por sentir junto a él más calor del que siento en cama metido entre las sábanas de abajo y arriba, sobre la cual hay también una manta, una colcha y un edredón que mi señora debió comprar en un mercadillo en Carballo porque no calienta un carallo.
El motivo por el cual tenga tanto frío en cama es debido a que tengo ésta en un tercer piso sobre el nivel del suelo del cual a la par de la acera y a tres metros de mi puerta circula un río que a esta hora y con la helada que está cayendo, provoca que de él salga una espesa niebla que no me preguntes por dónde, pero que da la impresión se mete en mi cama pese a tener puertas y ventanas cerradas, y que aparte de violar mi aposento parece que se me mete dentro, provocando dolores en mi maltrecho cuerpo los cuales abarcan desde los huesos hasta los mismísimos huevos.
No dudo que teniendo una señora conmigo en la cama podría junto con ella sacarme de encima el frío, más en este momento prefiero sentir el calor que sale del ordenador al que me pueda proporcionar ella ya que puedo asegurar con absoluta certeza que si ahora la despierto para echar un "calientito", aparte de negarse podría violentarse. Y francamente no me apetece un carallo que me calienten la cara de una hostia si donde más frío paso es de cintura para abajo.
Estarás pensando y además muy acertadamente, por lo cual debo felicitarte de tener tan prodigiosa mente, que para sentir calor me bastaría con acurrucarme a ella y con nuestros correspondientes cuerpos unidos y encajados el uno contra el otro y sin necesidad de llegar al acoplamiento completo. Y sí, estoy de acuerdo contigo en que no sería mal remedio para combatir el frío, pero para ello surge el inconveniente que desde dos días para hoy estamos de morros la una contra el otro, con el grave agravante en este particular caso de que si el otro fuese otro me importaría un comino, pero como ese otro al que me refería soy yo y siendo vosotr@s tan list@s, os daréis cuenta enseguida de que con quien está enfadada es conmigo.
E igual que digo una cosa digo la otra, que si fuese otro quien estuviese acurrucado con ella para espabilarse el frío, sería yo quien estaría enfadado contra ella.
El por qué estamos enfadados no es cosa de vuestra incumbencia, pero ya que entre nosotros hay confianza os diré que siendo mujer ella y sea por lo que sea, la culpa siempre será mía aunque no sea, poniendo como única excepción que me diese la razón que fuese yo quien la pillase acurrucada en cama con otro. ¡Chsss!... y no te creas, que a lo mejor me suelta esa de "no es lo que parece", y por encima me echa la bronca por entrar en el dormitorio sin haber llamado a la puerta.
Si señores, señoras y señoritas... están leyendo ustedes lo que escribe un "calzonazos", lo cual no te creas me importa pues sé que soy uno más de tantos. Puede ser que tú, SÍ TÚ, que me estás leyendo seas uno de los nuestros, claro que a lo mejor te creés muy macho porque siempre te pones encima... Pero ¡ay amigo!, mucho han cambiado las cosas desde que inventaron el Kamasutra, el cual le dio opción a ellas de ponerse como quieran.
Sí señores, sí, me dirijo a ustedes varones que cuando al igual que yo el día que se casaron y supongo que por eso de los nervios o del puto nudo de la corbata que no nos salía derecho, dejamos nuestro hogar de solteros olvidándonos allí los huevos. Supongo que en mi caso la causa del olvido fueron los nervios ya que me casé con pajarita. Mejor dicho, me casé con la señora Encarna, pero de pajarita y aunque a ella le digo señora debo puntualizar que antes de decir "sí quiero" era una señorita.
Señoras, señoritas e indecisas, ruego por favor un poquito de respeto y no me traten de machista por decir eso de los huevos, porque de serlo ahora mismo estaría follando o solapado a mi señora en lugar de estar aquí dándoles la murga y hablándoles de la temperatura que por aquí hace y de la niebla que del río parece que nace.
Además quiero dejar constancia aquí mismo de mi antimachismo jurando por lo que sea que a mí me gusta más ponerme debajo.
¡¡¡¡ HOSTIAAAAAAAAAAAAA !!!!... de lo que me acabo de percatar... ¿a que no te imaginas porque coño veo las letras borrosas?... no señor, no es ni cansancio ni sueño, ¡¡¡ ES QUE SE ME OLVIDO PONERME LAS GAFAS...
¡Joder!, ¿y ahora que carallo hago?... me alegro de que mi vista siga con las dioptrías intactas, o me deprimo por lo mal que estoy de la cabeza...
Ya se me quitaron las ganas de escribir, así que mejor voy para cama e intento aproximarme al enemigo a ver si lo pillo dormido y me caliento con su cuerpo. Y si no duermo y me aburro me invento un debate interno en el que debatir entre si alegrarme o deprimirme.