Carta privada a mi hija. ¡ NO LEER !, GRACIAS.
Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. No sé si es al azar o resultado de un interno y secreto sorteo que sin yo saberlo se lleva a cabo dentro de mi cuerpo, que hoy la parte dolorida le ha tocado a la rodilla. Dado a la dado y dado a lo que tengo, aguantar estos dolores que de un ya largo tiempo a esta parte me empizan en la espalda y me abarcan hasta los tobillos de ambas las dos piernas (derecha, izquierda y viceversa), no me queda otra que resignación e ibuprofeno, lo cual sumado al otro tratamiento hace que hasta los pedos me huelen a medicamento.
Aparte del dolor de rodilla hoy no me ha ocurrido nada que destacar, por lo que esta entrada se la quiero dedicar a mi niña, mi tesoro, que se encuentra pasando unos días en Andorra, en un viaje del Instituto, y dado a lo caro que son las llamadas telefónicas y que esto es por el morro, aprovecho que tengo el blog para enviarle esta "carta" que ella leerá gratis y gracias a la tecnología y los casi 300 euros que me costó su móvil de última generación.
Asi que señores, señoras y señoritas, puesto que esta es la carta de un padre que se dirige a su hija a la cual en estos momentos echa de menos, ruego un poco de discrección y apaguen el monitor. Gracias.
Querida Lía:
¿Que tal estás por Andorra?, espero que bien y que estés disfrutando como una enana de esta semana, pues anteayer ha llegado una nota de tu profesor en la que aparte de aquella falta a clase por quedarte dormida, especifica bien claro y con un perfecto ensangrado dentro de un recuadro: "está distraída en clase y no para de hablar". Y esto es lo que tú y yo vamos a hacer en cuanto te bajes del Autobús que te traíga de Andorra, hablar, hablar y hablar hasta que te de un calambre en la lengua.
Pero bueno, ya que estás de vacaciones no quiero ser yo quien te las estropée amenazándote con echarte una bronca en cuanto llegues... pero que conste que de ella no te libras aunque llegues con una pierna rota. Porque esa es otra, te conozco como si fuese tu padre, de hecho y cuando tu madre me dijo que te iba a traer a este mundo yo la autoricé a ponerte mi apellido aun sabiendo por experiencia que madre solo hay una y padre puede ser cualquiera.
Decía que por lo bien que te conozco, seas prudente en las pistas de esquí y bajes con el freno de mano a mano. Ya sé que eres muy buena patinadora, pero no es lo mismo hacerlo con patines en el pabellón de deportes que hacerlo con esquís en una montaña en la que sin querer te puedes estampar de bruces contra un árbol o un abeto.
Además debes saber cariño, que en esas montañas hay osos y que por lo tanto no debes separarte de la manada no sea que un oso solitario y hambriento te coma en un momento. Pero bueno, no quiero tampoco asustarte con esto, pero tú por si las moscas sigue mis consejos y no te separes del resto.
También quiero que sepas que anteayer me puse muy contento cuando hable contigo por teléfono. Lástima que por culpa de los elevados precios por estar en un país extranjero, porque me hubiese gustado hablar contigo mucho más rato. Pero en ese breve momento en el que hablamos te noté tan contenta e ilusionada que me contagiaste tu alegría y hubiese dado cualquier cosa por estar ahí contigo, aun sabiendo que estando tú con tus amigas, a la primera de cambio me mandarías a la porra o puede que más lejos.
Me quedé perplejo eso sí, cuando me decías emocionada que mientras hablabas conmigo estaba cayendo una intensa nevada. ¿Qué esperabas acaso mi amor?, si me gasto una pasta y pico en comprarte calzado, ropa de abrigo y medio equipo de montaña no es para mandarte a la playa. Ya sabes que para eso con dos bragas, dos biquinis, dos bermudas, cuatro camisetas y un par de chanclas aguantas un par de semanas.
Bueno, quiero que sepas que por aquí todos estamos bien, mamá bien, tu hermano bien y yo sigo con mis defectos de siempre, así que no te tengo nada nuevo que contar, salvo que la casa sin tí está muy vacía, más silenciosa y demasiado tranquila, por lo que intentaré hablar con el director del instituto para que os dejen estar una semana más aun pagando un suplemento, para ello cuento con la colaboración de otros 7 padres y 4 madres, que aseguran estar viviendo como una segunda luna de miel al no tener las mascotas en casa. Así que ya sabes, si os dicen que os quedáis una semana más es gracias a nuestra insistencia... (lo que sigue sin librarte de la bronca que te espera a la vuelta, jejeje).
Bueno cariño, no tengo nada más que decirte, tan solo desearte que sigas pasándotelo en grande y que disfrutes de estas vacaciones.
Muchos besos de tu padre que te quiere con locura (pero de la bronca no te libra ni dios).
Pero bueno, ya que estás de vacaciones no quiero ser yo quien te las estropée amenazándote con echarte una bronca en cuanto llegues... pero que conste que de ella no te libras aunque llegues con una pierna rota. Porque esa es otra, te conozco como si fuese tu padre, de hecho y cuando tu madre me dijo que te iba a traer a este mundo yo la autoricé a ponerte mi apellido aun sabiendo por experiencia que madre solo hay una y padre puede ser cualquiera.
Decía que por lo bien que te conozco, seas prudente en las pistas de esquí y bajes con el freno de mano a mano. Ya sé que eres muy buena patinadora, pero no es lo mismo hacerlo con patines en el pabellón de deportes que hacerlo con esquís en una montaña en la que sin querer te puedes estampar de bruces contra un árbol o un abeto.
Además debes saber cariño, que en esas montañas hay osos y que por lo tanto no debes separarte de la manada no sea que un oso solitario y hambriento te coma en un momento. Pero bueno, no quiero tampoco asustarte con esto, pero tú por si las moscas sigue mis consejos y no te separes del resto.
También quiero que sepas que anteayer me puse muy contento cuando hable contigo por teléfono. Lástima que por culpa de los elevados precios por estar en un país extranjero, porque me hubiese gustado hablar contigo mucho más rato. Pero en ese breve momento en el que hablamos te noté tan contenta e ilusionada que me contagiaste tu alegría y hubiese dado cualquier cosa por estar ahí contigo, aun sabiendo que estando tú con tus amigas, a la primera de cambio me mandarías a la porra o puede que más lejos.
Me quedé perplejo eso sí, cuando me decías emocionada que mientras hablabas conmigo estaba cayendo una intensa nevada. ¿Qué esperabas acaso mi amor?, si me gasto una pasta y pico en comprarte calzado, ropa de abrigo y medio equipo de montaña no es para mandarte a la playa. Ya sabes que para eso con dos bragas, dos biquinis, dos bermudas, cuatro camisetas y un par de chanclas aguantas un par de semanas.
Bueno, quiero que sepas que por aquí todos estamos bien, mamá bien, tu hermano bien y yo sigo con mis defectos de siempre, así que no te tengo nada nuevo que contar, salvo que la casa sin tí está muy vacía, más silenciosa y demasiado tranquila, por lo que intentaré hablar con el director del instituto para que os dejen estar una semana más aun pagando un suplemento, para ello cuento con la colaboración de otros 7 padres y 4 madres, que aseguran estar viviendo como una segunda luna de miel al no tener las mascotas en casa. Así que ya sabes, si os dicen que os quedáis una semana más es gracias a nuestra insistencia... (lo que sigue sin librarte de la bronca que te espera a la vuelta, jejeje).
Bueno cariño, no tengo nada más que decirte, tan solo desearte que sigas pasándotelo en grande y que disfrutes de estas vacaciones.
Muchos besos de tu padre que te quiere con locura (pero de la bronca no te libra ni dios).
Tu papá según tú mamá.
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Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. Se acabó la discrección así que ya pueden encender sus monitores. Muchas gracias por vuestra comprensión y obedencia.




