Estoy a pocas horas de encontrarme cara a cara con la raja de la urna y todavía no sé a favor o en contra de quien meter la papeleta.
En un principio tenía pensado no acudir a votar, pero después de pensármelo mucho me he decantado por hacerlo y tomarme la cosa como si se tratase de una raja cualquiera, es decir, llegar, meter y salir corriendo.
Lo que todavía no he decidido es lo que meter en sobre, si un cromo de Shin Chan enseñando el culo, o una foto de Pamela Anderson enseñando las tetas.
Pero creo que sí debo ir a votar aunque sea nulo, porque aún teniendo un pésimo concepto de los políticos que tenemos, mejor elegirlos por sufragio que imponerlos a hostias. A fin de cuentas bendita sea la democracia por ser el menos malo de los sistemas de gobierno.
Tiene la grandeza de que cualquiera puede llegar a ser presidente y al mismo tiempo el gran defecto de que cualquiera puede ser presidente.
Si digo la verdad a mí la política nunca me importó demasiado, y sigue sin importarme a no ser que vea que las cosas van mal. Tuve una etapa en mi adolescencia en la que sí participé activamente, pero fue una etapa muy corta debido a que por aquel entonces de todas las rajas habidas y por haber, la de la urna era la que menos me tiraba.
Me alegro muchísimo haber abandonado a tiempo, aunque quién sabe, a lo mejor y de haberme metido más a fondo hoy estaría gobernando en La Moncloa, porque como ya he dicho, en nuestra democracia presidente puede ser cualquiera, y yo de joven salía muy bien en las fotos… y aun hoy y si me arreglo salgo más guapo que Zapatero.
Por lo demás, yo igual que él también sé tirar con el dinero, aunque con una notable diferencia entre ambos, y es que yo sí sé lo que cuesta ganarlo y aunque sólo fuese por el respeto que se le debe a quien se lo gana currando, estoy seguro de que no lo tiraría con tanta alegría.
Y quien dice que hubiese llegado a ser presidente del gobierno de la nación dice presidente gallego, lo cual aún veo más factible dado que si tuviese que elegir preferiría quedarme a vivir en el Monte Pío, que ir para Madrid. Pues desde ahí se ve perfectamente la casa de mi madre y podría verla más a menudo aunque sólo fuese por la ventana.
Porque ahí donde “o noso presidente” disfruta de la mansión he jugado mucho cuando era niño, pudiendo asegurar ahora por ello que hay enterrada una parte de mi vida.
La de veces que he bajado rolando con mi cuerpo la ladera del pequeño y desarbolado montículo, mareándome más de una y echando por esto “la pota”, unas veces por el culo y otras por la boca.
Siento decírtelo así Touriño, pero ahí donde los gallegos te prestamos la casa había echado yo más de una cagada, y pido perdón a mis lectores por la expresión aunque no por la acción, pues de haber sabido que aquel terreno acabaría siendo lo que hoy es, hubiese cagado mucho más a gusto y me hubiese reservado alguna mierda para la ocasión, y te aseguro que la hubiese repartido a pares, tantas para ti como para el anterior inquilino.
Y llegado a este punto de la entrada en el que se mezclan mierda y política, mi retorcida mente piensa mal y se imagina cómo será de lujosa la taza del inodoro de quien sienta sus posaderas en sillas de 2.500 euros la pieza.
Seguro que será de esas que al acabar y después de llevarse los restos le lava el culo con un chorrito de agua caliente… ¡coño!, que es el culo del presidente.
Y apuesto a que también tendrá hilo musical, teléfono y un aparatito de esos para que ni se escuchen ni huelan los pedos.
¡Jo!, y decir que ahí mismo yo lo hacía a pelo.
En fin, que voy a seguir reflexionando un poco más pero en voz baja que es más cómodo. Antes de acabar quiero pedir perdón a mis lectores por haber estado hoy tan obsceno, pero es que hoy hubo rifi rafe con la parienta y siempre que me pasa esto me enfado con todo y echo culebras por la boca. Si sabré yo como soy que siempre que me pasa igual me sucede lo mismo.
Por lo pronto el “sabadete” de hoy lo doy por perdido. Y con estas perspectivas tengo que reflexionar ahora y enfrentarme mañana a la raja de la urna con munición en la recámara.
¡Qué dilema el mío!, Shin Chan enseñando el culo o Pamela Anderson las tetas…
¡Ya está!, en este preciso instante acabo de decidirlo, me quedo con Pamela y sus tetas y les meto el cromo de Shin Chan con el culo al aire por si se lo quieren calzar, aunque quién sabe, a lo mejor es éste al único voto al que no le dan por ahí.
Ahora decidido el voto se me plantea otro dilema ¿un bocata o una manzana?.
Decidio, me voy al bar a tomar una cerveza y ver el partido.
¡Que coño!, un hombre tiene que ser un hombre aunque la mujer lo tome por un quijote.