lunes, 27 de febrero de 2012

Atraco a las nueve y media

Algo importante iba a suceder ayer. Mi esposa que es muy lista se percató de ello antes de cuenta, justo en el preciso momento en el que con mi bufanda rojiblanca al cuello salí eufórico de casa dejando atrás la puerta.
En la cafetería la grada estaba dividida, los culés a la derecha y los merengues a la izquierda, y entre ambas aficiones y con el escudo de mi Atleti en grande y cubriéndome el pecho, los tres únicos colchoneros que yo conozco en 10 km a la rotonda: mi bufanda, mis huevos y el menda, los cuales formamos 3 accesorios en 1 como la Santísima Trinidad y el aceite 3 en 1.
Atento a cada jugada así como a todo lo que el árbitro pitaba, seguí el partido durante el cual y a cada instante, cuando no era un aplauso o grito de ánimo a los míos, era una queja hacia el trencilla o hacia una entrada o falta cometida por el enemigo.
Tanto culés como merengues, unos por ser rivales y otros por ser desde siempre enemigos íntimos, por lo bajo me increpaban y con disimulo se reían cada vez que de un sobresalto saltaba de la silla ajeno al dolor de rodilla. (No creo necesario decir que duele más el corazón que cualquier articulación).
Y mientras unos y otros a lo suyo y yo a lo mío y totalmente ajeno a lo suyo, tras un primer plano de Alves a quien saludé con un corte de mangas y una frase que no citaré, el primer gol y por obra del mismo cayó sobre nosotros ante lo cual mi boca calló con "elle", hasta reanudada la segunda parte del partido.
-Por mis cojones que en esta segunda parte le damos la vuelta al partido- sentencié en voz alta para que todos me escucharan, con división de opiniones tras la barra y entre algún sector de la grada.
-Ni cogiendonos dormidos- me retó un culé.
-El Atleti, jajajaja-, me provocó un merengue.
-Marisol, ponme el mejor Rioja que tengas para saborear la victoria- dijo servidor a la camarera, para luego con la copa llena del oscuro tinto que la llenaba, alcé cuan copa de Europa ganada y ante la mirada de todos brindé sólo conmigo: "¡POR MI ATLETI Y POR MI SANTA MADRE NATURAL QUE NADA TIENE QUE VER CON LA SANTA MADRE IGLESIA!".
Y he aquí que mientras brindaba, bebía y posaba la copa sobre la barra, en esos breves segundos en los que mi mirada se apartó del televisor, cayó el primero a nuestro favor que por no haber podido ver en directo tuve que cantar en diferido.
-¡¡¡ GOOOOLLLLL !!!, ¡¡¡ GOOOOLLLLL !!!,... ¡TOMA, TOMA Y TOMA!- dije cuando enfocaron a Guardiola.
-Lo dije, lo dije... por santos huevos que le damos la vuelta al partido- y no me replicó ni Cristo gracias en parte a que el juego de los míos había mejorado bastante al inicio de la segunda parte.
Con la copa de vino sobre la barra, la cual conservaba intactos al menos tres cuartos de su contenido, llevado por la euforia y dado que éste primero lo había pedido apostando por la victoria, era lógico pedir otro para celebrar el tanto rojiblanco, así que bien alto y desde la mitad de la barra grité de nuevo a la camarera:
-Ponme otro Marisol, que quiero celebrar el gol-.
Y entre que Falcao lo tuvo en sus botas y el árbitro en el pito, al final nos jodieron como siempre tras haber jugado como nunca, aplastando mi euforia como si sobre ella hubiese caído un piano de cola con el pianista incluido y que a la par me amargó los vinos.
-¡Un robo!, ¡esto ha sido un auténtico robo!- me decía yo sólo como un autentico bobo.
Acabó el partido y poco a poco se fue desalojando el graderío hasta quedarme yo sólo en compañía de mi vino.
Cabizbajo, herido y pensativo, la afición rival y pienso que con algo de recochineo, me ofreció sus condolencias a la par de que algunos dijeron acompañarme en el sentimiento. Así y a medida que uno por uno es uno, iban marchando del establecimiento.
Con la natural naturaleza que me caracteriza encajé el pitorreo con la elegancia y deportividad que también tenemos los colchoneros, y a quienes a mi se dirigieron para mostrar su "pésame", de servidor todos ellos se llevaron la misma respuesta: "así te pare Tráfico ahí delante".
Pero no se crean que la cosa se quedó ahí, que va, lo peor estaba por venir... ya que lo peor estaba en mi propia casa.
Tiene mi esposa un hijo del cual ella dice la mitad es mío (no le llevo la contraria en esto ya que es evidente en el parecido), al cual quise criar, educar y contagiar mi espíritu colchonero, no obstante y para lo cual siendo bebé lo que hoy es un chaval, cuando me tocaba dormirlo en lugar de las clásicas nanas le cantaba el himno del Atlético de Madrid, lo cual debo decir que era cien por cien efectivo, pues al primer estribillo ya tenía al crío dormido.
Pero quiso Dios, el azar, mi hermano y un tío mío, que pese a los esfuerzos de su padre que soy yo en querer hacer de él un fiel colchonero, en lugar de conseguirlo me salió culé el muy cabrito. Y además tan culé, tan culé, tan culé, que hasta en la parte de arriba del pijama tiene bordado el escudo azulgrana.
Subí del bar hasta mi casa haciendo un descanso en el descansillo del segundo, pues entre que mis piernas están como están y con dos vinos encima, llegar al tercero de un sólo viaje sería una autentica proeza por mi parte y tal como quedara de ánimos no estaba para intentar heroicidades.
Dispuesto a desahogarme con él cantándole las 40 y discutir ciertos lances del partido, el chaval que pese a ser culé como mi hermano y mi tío, es tan listo como su padre, había tomado las medidas de precaución oportunas y ya tenía cerrada con llave la puerta de su dormitorio.
Evitó la tangana, es cierto, pero sólo de momento... pronto se cumplirán las 24 horas desde que acabó el encuentro y yo sigo con mi asedio. Más tarde o más temprano tendrá ganas de hacer pis o le entrará el hambre.
Y cuando abra la puerta de su dormitorio se topará de bruces conmigo y mi bufanda, y pese a haber perdido ayer tendrá que soportar como a grito perdido le canto al oído el himno de mi GLORIOSO ATLETICO DE MADRID, librándose únicamente de que se lo cante entero, si como cuando era niño se queda dormido al llegar al primer estribillo.
Nada más, dicho lo dicho, lo de ayer fue un atraco y a los hechos me repito.

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Mi Atleti, Torrente y yo, somos así.

1 han comentado:

Mauro Navarro dijo...

A tus años, Manolo y por estos derroteros. Un servidor primero es antimadridista, o sea que si veo algo de color blanco, me brotan "sarpullios" por "to er" cuerpo, después del Atlético con todas las consecuencias, entre las que están que ocurra lo que ocurrió la noche de autos que relatas y después un poquito del Barca porque disfruto cuando le soba la badana a los merengues elementos. De cualquier manera, aunque no tienes perdón, da gracias de que el muchacho no te saliera merengón. Mi vástago primogenito nació el año del doblete y aún habiendo visto ganar algún titulo a los nuestros, es colchonero sin convicción, de los que ni chicha, ni limoná. De hecho cuando nos ponemos a ver algún partido me cabrea porque lo primero que asevera es que vamos a perder y con ese empuje, casi siempre perdemos. De cualquier manera aupa Atleti Manolo, ya llegará nuestro día....