martes, 7 de febrero de 2012

Parte dos de la entrada anterior

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. A las 14:16 horas o'clock en punto de este día que para muchos afortunados es un día nuevo desde que despertaran del sueño y tras abrir los ojos, mirar por la ventana y ver que la luna había desaparecido. Un día nuevo para esos afortunados durmientes que al ver que la luna no oscurecía con su oscuridad y que el sol clareaba con su claridad, pudieron decir aquello de: ¡un día nuevo!.
Por el contrario y para otros que como yo no somos capaces de bajar la persiana del ojo ni para echar una cabezadita, pasan los días y como dice la parte de una poesía que ahora no recuerdo:

"Y yo encerrado en esta prisión
sin saber cuando es día
o cuando las noches son
de no ser por una avecilla que me cantaba al albor
matómela un ballestero
dele Dios mal galardón." (1)

Pues eso, que pasan los días y las noches y al no bajar la persiana y no poder así desconectar de este mundo inmundo, uno ya no sabe si en que día vive, en que hora estoy, si estoy cenando o desayunando, si me estoy meando o si me estoy cagando. Afortunadamente y gracias a los avances de la humanidad, mis dos primeras dudas las resuelvo mirando el calendario y el reloj. La segunda me da igual siempre y cuando esté caliente, y en cuanto a la tercera me voy arreglando según mi instinto. Es decir, si siento ganas por delante es que quiero hacer pis y si las siento por detrás es porque quiero cagar. Pese a ello y dado al "atoallamiento mental" en el que me tienen sumido tanto tranquilizante y antidepresivo, y al cual debo añadir el aturdimiento que tengo después de tanto tiempo sin dormir, que ante la duda o por si me equivoco, me bajo los pantalones y me siento en el inodoro, bien sea para lo uno o para lo otro.
Si señores, señoras y señoritas, aquí el menda, un hombre hecho y derecho aunque a simple vista se me vea torcido, a sus casi 52 años hace pis como las mujeres, con la única diferencia de que sea en casa o en baño público, voy al baño sin pedir a otra que me acompañe.
Primero porque yo soy así, me gusta la soledad y para ella el baño es un buen lugar.
Otra por orgullo, ya que como hombre que soy y mientras mis manos funcionen haré las cosas por mi mismo y por lo tanto no pediré ayuda hasta que me vea en la necesidad imperiosa que después de mear alguien me la sacuda.
Y otra por caballerosidad, pues yo que me considero un caballero para ciertas cosas del mismo modo que un cabrón para otras, creo que no es decente ni prudente que en caso de necesidad urgente pedir a una señora que me acompañe al retrete, pues podría darse el caso de que la señora a la que pida compañía esté casada, siendo lo peor de todo que se enterase la mía, con lo que una petición de acompañamiento por pura cortesía y sin más pretensión de que me haga compañía, pudiera dar lugar a una mala interpretación y me pida el divorcio por infidelidad con descaro y alevosía.
Con todo esto que me está pasando y sobre todo en el aspecto corporal evacuatorio y que arriba menciono, me pregunto yo si no se habrá confundido el neurólogo que me diagnosticó un envejecimiento prematuro, y que en lugar de eso lo que yo padezca sea un afeminamiento tardío. ¿No sé?... pero pienso en ello y llego a la conclusión de que no puede ser cierto ya que en este preciso momento en el que no tengo ganas ni de ir al baño, y pese a la hora que es y estando sin probar bocado de cualquier alimento en las últimas 14 ó 15 horas, si me diesen a escoger que me gustaría hacer ahora respondería que llevarme dos buenas tetas a la boca.
Y esto creo que despeja dudas al respecto y que por lo tanto lo mío no es afeminamiento tardío. Pudiera ser sin embargo, ya que la mente es así de rara y complicada lo cual yo puedo asegurar como entendido en ello y basándome sin más en que llevo contabilizadas al menos 7 visitas a especialistas en el tema entre hoy y tres años para atrás, pudiera ser como iba diciento que con lo enrevesada que es la mente que el hecho de que ahora de buena gana me llevaría dos tetas a la boca, ésta me esté diciento subsconscientemente que aunque no tenga hambre coma.
Así señores, señoras y señoritas, como no quiero llevarle la contraria ni a mi subsconsciente mente ni tampoco a mi mente subsconsciente, corto y cierro esta entrada y si esta noche duermo escribo algo mañana, por lo tanto me despido con un hasta mañana. Y en caso de que no pueda dormir me tendré que despedir con un hasta más tarde.
A las 14:52 o'clock en punto doy por concluida esta entrada e intentaré cenar algo aunque no tenga gana.

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(1) Pese a lo poco que fui a la escuela, eso es cultura y lo demás son caralladas. Si ya lo decía mi mamá cuando yo era niño: "este mi niño es tan listo que llegará a Ministro"... Y pude haberlo sido mamá de no ser porque tú misma me lo has impedido, ¿qué cómo?... pues dándome de hostias cuando mangaba cromos de fútbol en el kiosko de la "Pegota"
¡Que no te enteras Mamááá!... que para Ministro había que ser más que listo.

1 han comentado:

Jose Senovilla dijo...

Buen Ministro hubieras sido, ja,ja,ja.
Ten cuidado con la medicación ¿no serán azules las pastillas?, esas quitan el apetito y destapan otro tipo de hambre, ja,ja,ja.

Fuera el humor, animo amigo, todo pasa y acabarás recuperándote.

Un abrazo.