sábado, 18 de febrero de 2012

Una hostia a tiempo...

Distinguidos lectores, queridísimas lectoras, querid@s amig@s, etc., etc. y etc.. Cuando son exactamente las 18:07 o'clock en punto de este sábado no sé cuantos de febrero, quiero confesar ante tod@s un hecho más que reprobable que hoy he llevado a cabo y del cual lo más reprobable si cabe es que en lugar de sentirme mal, me siento cojonudamente y con una extraña sensación de alivio que hace mucho, mucho que no sentía.
Ese hecho reprobable y del cual no me arrepiento ha sido que le he dado una sonada y fuerte bofetada a un hombre que me superaba al menos 15 años en edad y por la apariencia también me superaba en reputación, en dinero y en coche. Conste que lo que tenga ese hombre me la pela, igual que me la pela que vaya por ahí presumiendo de "deportivo descapotable" que ahora no podría asegurar si era un Mercedes o un BMW. Lo que no me la pela es que presuma de ello en plena carretera y como en este caso ha sido, poniendo mi vida en peligro.
Circulaba yo tranquilamente en mi utilitario Renault Megane rumbo hacia Santiago cuando llegado a un recta me encuentro delante con el deportivo descapotable que circulaba muy lentamente, yo creo que iba más pendiente del paisaje que de la carretera.
Prudente y correctamente señalizo la maniobra de adelantamiento y procedo con el mismo, más cuando tengo el descapotable a la par, éste acelera y sale como una bala obligándome a mí a volver a mi carril.
Gente que se "pica" en la carretera y entra al trapo me los encuentro a diario y no soy yo y nunca lo fui hasta hoy, quien entra en el juego de las "carreras en la carretera", y siempre que he sido provocado por algún Fernando Alonso frustrado, mi respuesta no ha ido más allá de un "que te follen".
Pero hoy no y eso que había tomado las pastillas y estaba de lo más tranquilo.
No me molestó ni me importó que aquel viejo sin cabeza acelerase a fondo justo cuando yo lo estaba adelantando, tampoco me molestó el gesto que me hizo con el dedo cuando se iba alejando. Lo que sí me molestó es que pisase freno a fondo cuando yo me acercaba por detrás para repetirme el gesto con el dedo.
Yo, fiel a mi estrategia en este tipo de provocaciones, abrí la ventanilla y le grité mi típica "que te follen"... Y a buena fe que creo que tras sus reacciones posteriores el tipo de verdad más que ser follado lo que deseaba era follar a alguien con la que probablemente sea la única herramienta que tiene para follar, su lujoso deportivo. Durante un tramo repitió varias veces la jugada de circular muy lento y frenar en seco cuando ya me acercaba.
Mi paciencia se agotaba y una sarta de insultos salieron por la ventanilla de mi coche aludiendo en todos ellos a la carencia de "cabeza" de quien por la edad que aparentaba debería tener bien amueblada.
La suerte se puso de mi lado cuando acercándonos a una rotonda el tipo se vio obligado a tener que parar y ceder el paso, ante lo cual yo bajé del coche dispuesto de repetirle en toda la cara la sarta de insultos que por mi boca salieron. Cuando me vio bajar se saltó el ceda y entre frenazos y bocinazos lió la parda en plena rotonda.
¡Que te follen!, me dije yo a mi mismo y para mis adentros cuando el gilipollas huyó pitando y tras dejar 10 euros por rueda pegados en el asfalto del chirriante acelerón que pegó para escaparme.
Así que tranquilamente y dando al pájaro por perdido, en el desolado Polígono Industrial del Tambre, un sábado a las 4 de la tarde, en la primera calle que pude me metí para girar y volver por donde había ido y he aquí que sin querer ni esperarlo me doy de bruces con el citado elemento que en su imponente descapotable circula en dirección contraria a la mía.
Y lo vi venir de frente, con su camisa tan blanca como el poco pelo que le quedaba, un bronceado que en estas épocas del año llama la atención, con una sonrisa "Profidén" en la boca y otra vez alzado hacia mi su dedo de la mano.
"Te vas a cagar por los pantalones viejo de los cojones" me dije, e imitando a los policías de la tele poco antes de cruzarnos el uno con el otro y viceversa, le atravesé el coche delante obligándolo a frenar en seco.
Ni cadera, ni rodilla, ni hostias en vinagre... no me preguntes como hice pero a la velocidad de un felino bajé de mi coche, lo rodeé y me planté a su lado y abriendo la puerta de su coche lo invité a bajarse del mismo, diciéndole al mismo tiempo que si a él le gustaba la Fórmula 1, lo mío era el boxeo, que el había ganado la carrera y yo quería revancha a mi manera.
Engruñado y acojonado en su asiento no tuvo más excusa el hombre que decir que todo había sido una broma y que no me pusiese de esa manera. Yo le hice ver que a su edad había tenido mucha suerte tropezar conmigo, pues estoy seguro que si da con otro que tuviese tanta cabeza como él y con un coche más potente que el mío, lo que para él era una broma podría acabar en tragedia.
Dicho lo dicho e insultado lo insultado y todo ello en referencia a su falta de mollera, cuando me separé de su coche, metió marcha atrás, puso sonrisa Profidén y otra vez me enseña el dedo. Más tuvo el viejo patoso la poca fortuna o quizás falta de reflejos de no pisar el acelerador antes de estirarme el dedo.
Y otra vez sin sentir dolor en las doloridas partes de mi cuerpo, como un felino y de un salto, brazo al aire y mano abajo en plan zarpazo le solté un hostiazo en toda la cara que resonó como un latigazo en toda la calle y las dos que circulan paralelas.
Y marcha atras y conduciendo como un loco, se fue el viejo al cual yo vi como su sonrisa "Profidén" lo había abandonado y que aquel bronceado era más patente en la mitad derecha de la cara, justo en la que mi mano le había hostiado.
Y "que te follen"- le grité cuando se iba para no romper con viejas tradiciones.
Y ahora mis queridos lectores y lectoras, llámenme malo, agresivo, violento y todo lo que quieran por haber hecho lo que hice... pero juro que esta ha sido la primera vez en mi vida que reacciono de esta manera desde que dejé de vestir pantalón corto a diario, lo cual culpo en parte a la tensión y los difíciles momentos que estoy pasando, y debe ser por ello que tras cascarle sentí como una especie de alivio que me recorrió el cuerpo entero y me dejó más relajado que medio tarro de Tranquimazin.
Y también me sentí bien con el mundo, que coño, pues casi puedo asegurar que ese chulo y prepotente, al menos hoy y a lo mejor también mañana, no tendrá ganas de jugar a las carreras en plena carretera.
¿Quién sabe?... a lo mejor salvé una vida pegando una hostia... ¿no dan premios por esto?....

6 han comentado:

Logio dijo...

La estupidez humana no tiene límites, si no mira youtube y veras la cantidad de idiotas que hay.

m4n010 dijo...

Sigo sin dar crédito a lo que me pasó pese a que me pasó a mi... tenías que verlo, un viejo de unos 70 años... yo no me creía lo que estaba viendo y lo que ese chalado estaba haciendo, porque si eso me lo hace un tipo más joven aun, pero un tipo de su edad y la forma de provocarme...
Sigo sin creermelo de verdad.

Lakacerola dijo...

Algo parecido me pasó a mí, sólo que eran dos (piloto y copiloto) y de unos veintitantos años calculo. No tuve valor para meterme con ellos, calculé que la que iba a salir perdiendo era yo así que, tocó joderme y aguantar.

Mauro Navarro dijo...

Joder Manolo, también tienes como yo un Renault Megane, solo falta que sea verde, del año 97, y que te haya "salio" mas malo que un dolor de muelas, como le pasó a un servidor, que ganas ha tenido en múltiples ocasiones de amontonar un buen montón de leña bajo su lecho y pegarle fuego sin pensarlo dos veces. Estas historias tuyas, ya no se si te pasan o dado el insomnio acrecentado las elucubras en tu acalorada mente, aunque si pasó el tío se merecía la hostia que le diste y un par de sopapos más. Un gusto amigo.

Jorge Blanco dijo...

echale un vistazo a la aventura que me propuso mi mente http://resplandorenlaoscuridad.blogspot.com

Cuidate y nos vemos, por cierto el blog, genial. eres un fenomeno

m4n010 dijo...

Amigo Mauro, te juro que no son elocubraciones y que ésto que me pasó no fue la primera vez ni la peor.
Me pesó eso sí, no haberle tomado la matrícula y denunciarlo, de todos modos y teniendo un primo benemérito como tengo, ipso facto lo puse al tanto de lo ocurrido adviertiéndole que si alguien ponía una denuncia por esta agresión me avisase, que había sido yo y que me presentaría con un testigo falso, que es lo que merecía el prenda por jugar en la carretera.
Sabes, me juego los huevos a que le dolió más la hostia que una multa de 600 euros.