lunes, 28 de abril de 2008

Atrapado

El otro día leía un post en el blog de Rosita, que en este momento no sé si es SUBE PARA ABAJO, o BAJA PARA ARRIBA (puedes pinchar en cualquiera de los dos, que cualquiera de los dos te lleva) en el que contaba como casi le arrancan un dedo de la mano de manera y salvaje al quedársele atrapado en la rejilla de una fregona, que ya hay que ser...
Pese a la brutalidad con la que casi pierde el dedo, Rosita lo cuenta de manera tan divertida que me hizo reír sin importarme nada el que a ella le doliera.
El caso es que este atrapamiento del dedo me recordó uno de los dos que tuve yo y de los que ahora contaré uno y si cabe y con más tiempo el otro.
Este que contaré hoy fue en una pierna y el otro fue muy cerca, pero como ese hoy no toca empezaré por el primero.
Todo comenzó el día que el la tele echaron el corto “La Cabina”, con López Vázquez de protagonista y con el que me sentí muy identificado en ese momento pese a ser él ya calvo y yo tener aun lanilla en el bigote.
Bueno, pues desde que la cosa empezó ahí hasta que me sucedió lo mío hay un intermedio durante el cual pasaron cosas que ahora tampoco vienen a cuento.
El día de autos me encontraba de visita en la casa de unos familiares. Era una calurosa tarde de verano y después de la comida decidí salir a dar un paseo.
Por el calor que hacía y por ser la hora de la siesta sólo había un alma en la calle y ese alma era la mía.
En una parte de la calle se alzaba un muro de unos 5 ó 6 metros de alto y separado de él a la distancia de una cuarta más o menos, se levantaba paralelo un poste de madera para el cable de teléfono.
En visitas anteriores había visto a los chavales de ese barrio trepar agarrados al poste y poniendo los pies en el muro, así que pensé… ¿voy a ser yo menos?.
Venga p’arriba Manolo.
Y subí igual que lo harían ellos, pese a que siendo de otro barrio podía importar otro estilo, aunque al final pensé mejor no improvisar e ir a lo seguro.
Y a dos metros y pico del suelo y a otros tantos de lo alto, es decir, en el medio como el jueves, se me atravesó la pierna izquierda entre la pared y el poste, no teniendo esto mayor importancia de no haber sido porque después no la daba sacado.
-Oh, oh-… Jiuston tenemos un problema…
Y allí me quedé colgado, mejor dicho abrazado al poste aquella calurosa tarde de verano.
Como antes he dicho en la calle no había nadie, era la hora de la siesta, por lo que yo “extranjero” en ese barrio y tímido por naturaleza me quedé más de dos horas, 2, colgado como un gilipollas, sin gritar ni hacer un simple gesto que diese a entender que me encontraba en serios apuros.
Y me vino a la memoria “La Cabina”. ¡Hostia que mal lo pasé!…
Por allí pasaron coches, autobuses, peatones y motos, y todos miraron para mí pensando estoy seguro, que yo no era más que una orla del jodido muro.
Me sentí como el actor, cogido por telefónica y sin poder utilizar el aparato, con la diferencia que él pedía socorro y yo callaba como un idiota.
Y nos dieron las tres y las cuatro y las cinco menos cuarto, cuando un vecino se asomó a la ventana a fumar un cigarrillo.
-¡Estoy salvado!-, pensé.
Y el tipo me mira, me ve y mira para otro lado... otro que debió pensar que yo estaba allí de adorno.
Y yo lo miro, lo veo y no le quito la vista de encima… pero sin pedir socorro que yo era de La Ponderosa y la fama no se desprestigiaba por cualquier cosa…. Si había que estar la tarde entera se estaba, pero coño, ya me dolían las manos.
Así que cuando me miró de nuevo le pedí auxilio… pero con la mirada, eh.
El tipo que sale de casa y que viene a junto mía y me pregunta si me pasa algo.
-No... bueno sí, es que me quedó la pierna un poquito atrapada-
Oye tú, y lo que son las cosas que si hasta ese momento no había ni Dios, en la calle, en un minuto se congregó allí más de tres cuartos de barrio… ¡que vergüenza!.
Y aun no fue tan fácil la cosa, pues ni subidos a una silla me alcanzaban por lo que tuve que esperar hasta que encontraron una escalera.
Y así quedó la cosa, con una bronca del quince y dos hostias que me dio mi abuela.
Más adelante, volví a intentarlo y lo logré a la primera, pero cuando estaba arriba y me tocó bajar creí que no tendría huevosPero yo era de La Ponderosa, y bajé, aquí tenéis la prueba.

5 han comentado:

senovilla dijo...

Ese tipo de accidentes suelen pasar, y no solo siendo adolescentes.

Hoy te voy a contar que yo quedé atrapado con las botas de pescar en una pequeña poza de un río de HUESCA que no quiero recordar.

Las botas se llenaron de agua y me llegaba por el cuello, hacía frio, pero fue un infierno, más de una hora tardo mi compañero de pesca en encontrarme y te juro que pense que estaba en el TITANIC, pero cuando se hundía.

Aprendí una cosa, la HIPOTERMIA es muy jodida, y lo que dices tú, la verguenza de la situación, que en esos momentos perdí por que pensé que iba a ser mi último día.

Pero ahí no acaba la historia, otra vez pescando y con el mismo amigo, caigo al rio (esta vez sin botas) y me quedo los pies enganchados en el fango, pues casi otra hora esperando a ser sacado del atasco, esa vez no pase frio ya que era verano, pero me llevé otro sofocón.
MORALEJA, que estas historias que te cuento la tienen, CUANDO VOY A PESCAR me llevo los walki-talki y le aviso al compañero de que ...///... significa que venga a buscarme.

Saludos amigo y perdona por la extensión.

Por cierto, la mujer me ha dicho que ha vuelto a comentar, pero no me quiere decir donde, será desvergonzada...:):)

leolo dijo...

Buff yo de esas tengo muchisimas pero vienen bien para perder la vergüenza.

Saludos

m4n010 dijo...

lo de las botas de pescar ya lo he oido muchas veces, de gente que pasa serios apuros por culpa de ellas.

En cuanto a lo que dice tu mujer que ha vuelto a comenzar ¿..?, no lo pillo.

saludos


leolo

sera por eso de que sea yo ahora un sinvergüenza, jajajajaja

m4n010 dijo...

lo de las botas de pescar ya lo he oido muchas veces, de gente que pasa serios apuros por culpa de ellas.

En cuanto a lo que dice tu mujer que ha vuelto a comenzar ¿..?, no lo pillo.

saludos


leolo

sera por eso de que sea yo ahora un sinvergüenza, jajajajaja

Graciela dijo...

JAJAJAJA SON UN GRUPO DE TARADOS!!!, Marta está esperando mi comentario y te digo:
Has probado todas las adivinanzas de el turro TONI (ni 1 solo comentario), subirte a un poste de teléfono, estás mal de verdad!!! y José jajajaja me lo imagino en el TITANIC con Marta.
Besos mi vida.