lunes, 21 de abril de 2008

Los niños, niños son, aunque a veces...

Dado los recelos levantados en un anterior post en el que he comentado algunos hechos anecdóticos de mis hijos, tras los cuales algunos padres y madres parece que se alertan por lo que les viene encima, me veo en la necesidad de hacer y éste para decirles de entrada que si un hijo está bien educado no muerde a sus padres…. Y menos el tuyo Juanita Castillo, si aun no le han salido los dientes.
Así que dicho esto, vamos a tranquilizarnos un poco, que tampoco es como si nos fuera a comer el coco.
Cuando uno tiene hijos pequeños a veces se pregunta el por qué coño no vendrán con manual de instrucciones. Y la explicación a que vengan sin él es bien sencilla, y es que no lo pueden traer, señoras y señores…. por que los hijos no se fabrican en serie ni en cadena como cualquier otro aparato, se fabrican individualmente y cada uno de ellos por separado… bueno, pueden hacerse gemelos, trillizos, cuatrillizos y….. y de ahí para arriba ya no son hijos, son un castigo.
Por eso que cada uno es un mundo, así que no te creas que si por que tienes uno y esperas un segundo ya estás preparado para lo que viene… jejeje… de eso nada monada… cualquier parecido que tengan entre ellos es pura coincidencia.
De los míos esa coincidencia la tuvieron en su interés por el arte, dándosele a él por la pintura y el dibujo y ella por la música y el baile.
Y puestos a escoger y por la parte que me toca, hubiese preferido que les diese por cualquier otra cosa, pues si bien el niño me decoró el pasillo con dibujos de nubes, casas y soles, ella me rompe la cabeza cuando ensaya con la pandereta.
Y es que eso… ¡aun por encima pandereta!, con el ruido que mete. Porque al niño enseguida le pasó la afición y sus “obras” las cubrí con una mano de pintura. Jodido es lo de la niña que sí se lo toma en serio, con lo que te puedes imaginar hasta donde estoy yo del folclórico instrumento.
Pero bueno, no todo es romperte la cabeza con la pandereta o llenarte las paredes del pasillo de dibujos… tienen aparte otras cosas que te llenan de satisfacción y una de ellas es el ver como van aprendiendo.
Recuerdo cuando él siendo todavía un bebé que apenas se sostenía de pié, aprendió a diferenciar la pis de la caca, acercándoseme como pudo hasta el sofá en el que yo me encontraba medio despierto medio en babia y después de meter su dedo bajo el pañal, me lo mete a mi en la boca al mismo tiempo que dice ¡CACA!...
Y era caca, coño… y lo hubiese felicitado de no habérmela dado a probar, del mismo modo que si no le di un beso, fue por llenarme la boca de “eso”.
Y la alegría que se llevan cuando son conscientes de que han descubierto algo. Como aquel día que llegué a casa y me sale a recibir a la puerta todo contento:
-¡Papi, papi!... que ya no hace falta que tengas que volver nunca más a trabajar…
-¡no me digas que mamá acertó una primitiva!…
-Nooo… pero ya le da dinero el cajero automático…-
Yo lo que tuve fue una gran suerte con ellos, porque si digo la verdad cuando nació la niña mis temores eran de que el crío, que tenía 6 años, tuviese problemas de celos. Porque ¿quién no ha escuchado alguna vez hablar de la historia del príncipe destronado que tan bien narra el cuento de El Principito?... sinceramente yo temía por que él sufriese por celos, más al nacer la niña lo que sentí por él fue lástima.
Y es que en el caso del mío no me lo destronaron. La niña llegó, vio y venció, y antes de que le saliese el primer diente ya había dado un golpe de estado en toda regla, imperando en casa una pura y dura dictadura a la que nos sometió con sus rabietas y berrinches… y es que las niñas son como son y no quiero ahondar más en este tema que ya veis como está la cosa, pero si queréis una pequeña muestra ahí tenéis a Letizia, que llegó, se presentó y antes de la boda y así como quien no quiere la cosa, a la primera de cambio mandó callar a Felipe para tomar la palabra ella.
Y mientras él la protegía con mimo, ella lo maltrataba en exceso… y aun lo sigue haciendo… porque aunque no esté bien decirlo, las niñas son muy celosas, tanto es así que yo aun yo siendo padre y esposo, si quiero ser cariñoso con mi mujer, tengo que hacerlo por carta, pues estando la niña delante, ni en el mismo sofá que ella puedo sentarme.
Pero bueno, pese a lo que cuento, tengo que decir que entre ellos se llevan como dos buenos hermanos y que como se suele decir: cuanto más reñidos más queridos… y los míos se adoran… y en cuanto te das la vuelta y los dejas solos, se demuestran su cariño a hostias.
Pero bueno señoras y señores, si tienen hijos pequeños no se me asusten por lo que cuento, porque sopesandos los sustos, disgustos y alegrías que nos dan, uno no puede decir más que son todos unos “soles”, y aunque a veces te pueden calentar más de la cuenta, una chaparreta en el culo vuelve a poner la cosa en la temperatura perfecta.
Y es que hay que tener en cuenta que los niños, salvo las cacas nacen vacíos y que al final acaban siendo dependiendo de lo que les vayas metiendo dentro de su cabeza. Son, y sirva de ejemplo como un ordenador cuando lo compras, salvo que el niño nace sin sistema operativo y sin papelera de reciclaje, por lo que limpiarle el culo y deshacerse de los pañales no es tan sencillo como hacer un click con el ratón, y este que les habla ya ha cambiado algún pañal mientras el crío gateaba.
Y ahora que hago esta comparación, más nos vale que nazcan vacíos del todo, pues imagínate tú que viniesen con el Windows instalado… ¿a que casi es mejor que nazcan sin manual de instrucciones?.
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De todos modos y para no abandonar el tema, aquí os dejo enlaces a otros post publicados anteriormente en este blog relacionados con la educación de los hijos, espero que puedan servos útiles…. A mi no me han servido de gran cosa por lo que también aconsejo, tener un santo a mano al que encomendarse y de cuando en cuando ponerle una vela.
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consejos para padres.html
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una lección de padre.html

4 han comentado:

senovilla dijo...

Que bonitas esperiencias has pasado, al igual que muchos padres estamos pasando.

Recuerdo cuando recien nacido mi hijo, a las pocas horas comenzó a tener hipo, la enfermera no llegaba y llamé al médico.

Los padres tampocos afrontamos el tener un hijo con un manual, te puedes imaginar lo que se pudo reir el médico con el hipo de mi niño y la verguenza que pasé.

En cambio cuando nació a los 15 meses la niña, no tenía que preguntar absolutamente nada, estaba como una reina, digamos que con el primero hice las prácticas y con ellas llegó el padre experimentado.

Saludos amigo.

m4n010 dijo...

No creo yo que el médico se haya asustado, pienso que deben estar muy acostumbrados a los miedos que tenemos los padres primerizos... y que son muchos miedos.

Yo recuerdo especialmente una ocasión en la que una madre le estaba dando el biberón a su hija y esta se le atragantó.
La madre se quedó tan bloqueada que lo único que supo hacer fue ponerse a gritar y llorar... menos mal que no estaba ella sola en casa, porque la pequeñita ya estaba morada cuando el padre le dio un golpecito en la espalda y echó la poca leche que la atragantaba.
De estar sola la madre con la niña, apuesto a que se le habría muerto axfisiada... y mira porque tontería.

Por eso los segundos la mayororía de las veces son más duros que los primeros.

Pero las experiencias bonitas yo creo que las viviremos ya por siempre... mi mayor va para 17 y sigue dándonos alegrías pese a que a mayor edad los problemas también son mas gordos.
El mio no es que me de muchos, la verdad es que sólo me los da por un lado pero también es mala suerte la del muchacho el que todos los profesores le tengan manía...

En fin, son unos soles y una alegría, te pueden cansar y volver loco en un minuto, pero serías incapaz de vivir sin ellos.

Saludos amigo... y disfrútalos, que nada hace a uno más feliz que sin venir a cuento de digan: papá te quiero.

Un abrazo

Juanita Castillo dijo...

En mi caso la alegría es doble, pues mis hijos son gemelos. Niño y niña, además. Asi que tengo segundos para aprender de uno y aplicarlo con el otro. Y como son distintos no os creáis que me sirve... Así que dejaré mis experiencias para el tercero... (Si me lee Paddelman me mata)

m4n010 dijo...

juanita,

Tranquila... yo no le diré nada, pero mira que si te vuelven a salir tercero cuarto juntos...