martes, 22 de abril de 2008

Las batallitas del abuelo (I)

Como dicen algunas películas al finalizar, las historias que desde que tengo el blog vengo escribiendo están basadas en hechos reales, tan sólo en algunas he cambiano los nombres de los protagonistas o la situación en la que ocurrieron. Habiendo vivido algunas, mientras que otras me las han contado.
Es que yo tengo entre muchas otras cosas una debilidad y una virtud. Mi debilidad es la gente mayor, con la que me gusta mucho hablar y sobre todo escuchar, siendo mi virtud la de que poseo muy buena memoria.
Yo soy de la convicción que de los libros se aprende mucho y escuchando a un anciano se aprende otro tanto. Pues quien más quien menos sabe la diferencia entre la teórica y la práctica, o lo que es lo mismo, el trecho que hay entre el dicho y el hecho.
Obviamente me refiero a temas intrascendentes… o puede que no tanto, pues si un libro te puede enseñar mucho de economía, un anciano en diez minutos te dice como administrarte, pues como bien reza el dicho: la experiencia es la madre de la ciencia.
Pese a que he dicho que me gusta escuchar a los mayores, en más de una ocasión y con ellos he pecado de soberbio, sacando de ellos a cambio una sóla frase, o una simple palabra con la que me han puesto en mi sitio.
Como todo hijo de vecino yo he tenido dos abuelos pudiendo decir de ellos que si uno era muy bueno, el otro un buenazo.
Por circunstancias de la vida mis padres han tenido que para ganarse la vida salir al extranjero, dejándonos a sus hijos al cuidado de los abuelos.
Pero no quiero hacer de esta entrada una lección de lo aprendido, pero ya que en otras he hablado de mis hijos, hoy me apetece contaros LAS BATALLITAS DE MI ABUELO.
El abuelo que me crió, el paterno para más señas, contaba con cierta gracia el haber hecho la guerra, hablo de aquella maldita guerra que enfrentó a españoles contra españoles.
Era un hombre de muy buen humor y con el mismo contaba que la guerra en la que luchó, lo hizo donde le tocó, y de la cual decía con sorna, haberla ganado haciendo un solo disparo, ya que en unas prácticas de tiro y a la voz de apunten, mi abuelo ya abrió fuego, por lo que le quitaron el arma destinándolo a las cuadras.
Y entiendase que a limpiarlas, pues no tenía él tanto cuerpo para llevar a sus espaldas montado ni a un jinete ni un caballero.
Mientras he vivido con él no tengo queja que dar, más bien todo lo contrario, pues aparte de que jamás me puso la mano encima, yo era su ojito derecho.
Pero tenía el hombre un vicio, y es que se pirraba por el vino, motivo por el que día sí día también, llegaba a casa colocado, siendo para todos una suerte de que el efecto del pedal lo volvía hablador y gracioso… excepto para mi abuela, que jamás se resignó a las diarias tajadas de su esposo.
Y de 9 a 10 que a casa llegaba, todos los días “agarrada”. Ella le reprendía, el hacía una gracia, ella se mosqueaba, y se armaba la tangana.
Sin ser nada exagerado y para describir como eran ambos, creo que me basta con decir que él no le llegaba a un tercio, pues tenía mi abuela aparte de mucha fuerza un brazo que medía tanto como la cintura de mi abuelo.
Con todo eso y como un hombre es un hombre y más por aquellos tiempos, si mi abuela le chillaba, él no le quedaba a la zaga, más la cosa calmaba cuando aparte de la voz mi abuela alzaba la mano.
Pero no, no se me confundan, que por la buena memoria que tengo sé que si alguna vez se la alzó, jamás se la bajó.
Recuerdo eso sí una ocasión que lo agarró por la solapa y lo puso contra la pared, teniendo más importancia este hecho el que los pies de mi abuelo no tocaban el suelo.
Y yo mirando la jugada y pensando para mi adentro: ¡caramba contigo abuelo!, y dices que has ganado la guerra… y ahora viéndote de esa guisa, no quiero ni pensar como debió ser el enemigo, pero apuesto tres canicas a que los matastes de la risa.
Pero pese a ser muy bueno el hombre, también tenía su genio, pues si había algo que de verdad lo cabreaba era que le capasen el rabillo de la boina, y otra aunque mucho menos, que perdiese su “celtiña”.
Por eso los domingos y así es como los recuerdo, mi abuela que de fútbol no tenía ni la más remota idea, se pasaba toda la tarde escuchando el carrusel con la radio pegada a la oreja, llegando en algún caso a mandarnos para cama demasiado temprano:
-Niños, venga pronto para cama, que el abuelo está a llegar y al Celta le metieron cuatro-.

7 han comentado:

Juanita Castillo dijo...

Qué grandes, los abuelos... He leido toda tu entrada con una sonrisa en ls labios. Yo tengo la suerte de disfrutar de mi superabuela, que en agosto cumplirá 91 años... Si no te importa que te copie la idea, algún día escribiré de ella en "el búho"... Es que me has inspirado, qué le voy a hacer!

m4n010 dijo...

Querida Juanita... me importaría que hablases mal de mi abuelo jajaja, ¿cómo me va a importar si yo también me inspiro por ahí?.

Te agradezco eso sí, que me leas y me quedo muy contento si te diviertes haciendolo.

Ya pasaré por tu blog a conocer a tu abuela...

Graciela dijo...

TE ENCONTRÉ, TE ENCONTRÉ...PIEDRA LIBRE PARA EL SEÑOR DEL ORÁ-CULO!!!, hola cariño pero cariño de amistad.
Has traido a mi mente el abuelo de mi mamá que era nuestro bisabuelo, pero era nuestro abuelo (se habían muerto jóvenes los nuestros), vino de Italia durante la guerra con su hermano. El Nono nos contaba historias maravillosas, siempre tenía buen humor, murió a los 85 años.
Su casa ocupaba una manzana (se dice así por allá??), tenía una laguna con patos, frutillas, cítricos y más y más y su hermano vivía en Mendoza con su viñedo.
El Nono se volvió a casar con María a los 80 años, ella era 25 años menor.
El Nono, la mamá de mi mamá vino de Francia y la mamá de mi papá de Italia, aprendí con ellos a escuchar a los mayores, a respetarlos y hoy tengo amigos de edad que me enseñan mucho.
Te dejo mis saludos.

senovilla dijo...

Tienes un premio en mi blog, me gustaría que pasaras a recogerlo.

m4n010 dijo...

GRACIELA

Por fin me has encontrado, menos mal, pues ya empezaba a temer que nunca lo lograrias, te agradezco y me algro de la visita, pero debo confesarte algo: yo a ti ya te había encontrado antes...
No hace falta que des explicaciones por lo de cariño, o quizá sí, por si un día lo lee mi mujer, de la que tengo que decir que muchas veces ella ME LLAMA COSAS PEORES. )))))

Benditos sean los abuelos, y no sólo los míos, benditos sean todos, son fuente de sabiduría y además cualquiera de ell@s tienen historias y anécdotas muy graciosas que contar... como no, si llevan mucha vida a sus espaldas... poco a poco os iré contando cosas del mío, que no es que tuviese más que contar que otros... lo que pasa es que las contaba muchas veces.
Poco a poco... y os aseguro que muchas de ellas os haran reir mucho.
Por cierto, mi abuelo se sentía casi tan argentino como español por tener una hermana trabajando allá, quería mucho a tu país.

Saludos graciela, y muchas gracias por la visita y... seguiremos leyéndonos.

m4n010 dijo...

senovilla, querido amigo, voy p'alla.

A ti sólo te daré las gracias y ya haré un día una entrada diciendote el por qué.

Un abrazo

senovilla dijo...

Hoy por fin he podido leer lo de tu abuelo.
Muy buenas historias y como siempre bien contadas.
Saludos.