lunes, 2 de junio de 2008

Cartas de color

Creo que fue en el año 1.993, después de casi 24 horas de interminable cola para comprar las entradas, que a falta de tres personas para llegar a la taquilla contemplé con rabia e impotencia como de la misma colgaban el cartel de AGOTADAS TODAS LAS LOCALIDADES.
Tanta espera y tanta cola para quedarme en la puerta, de eso nada… Ya encontraría la forma de entrar en el Auditorio sin tener que recurrir a un butrón en la pared. Así que permenecí en la puerta a la espera de que alguna persona de las que había hecho reserva anticipada no se presentase a recogerlas.
Pero por lo visto nadie quería perderse la actuación, nadie salvo la persona que en principio iba a acompañar a la chica que con una entrada de más pretendía hacer negocio con ella.
-Yo tengo una entrada de sobras, si te interesa te la vendo por 5.000 ptas- me dice.
-¡5.000 pesetas!, neniña me estás pidiendo más del triple de lo que vale su precio, y eso es pasarse un poco-.
-Si la quieres 5.000, si no nada-.
-Vale, pues nada entonces-, pero en lugar de irme, me pegué a ella cuan defensa central en una final de Copa de Europa y no dejé que la chica se alejase más de un par de metros de mí.
Una hora antes de comenzar la acturación le hice mi penúltima oferta: -3.000 pesetas por la entrada-.
-5.000 o nada- la chica hacia valer la ley de la oferta y la demanda y se mostraba casi tan tajante como yo. Ni ella estaba dispuesta a rebajar un duro en su oferta y yo ya estaba convencido de que le sacaría la entrada sin dar un duro de más de su verdadero precio. Solo era cuestión de esperar…
Abrieron las puertas y la gente comenzó a entrar. La chica debió ser la penultima persona en entrar en la sala, cuando lo hizo y ya se encontraba dentro, le hice mi última oferta a grito pelado.
-Chicaaa, 1.000 pesetas por la entrada-.
Torció el morro y me lanzó una mirada en la que pude ver como de sus ojos salían víboras y culebras que me atacaban y me mordían. Pero no me importó ya que al mismo tiempo extendió su mano con la entrada en ella.
Y yo fui el último en entrar en el auditorio.
Al final valió la pena las 27 horas de cola y espera en la puerta, entré y disfruté del espectáculo por 500 pesetas menos del precio de la localidad.
Señores, señoras y señoritas, con todos ustedes, en el sofá de su casa, sin colas y sin reventa: LES LUTHIERS, y sus CARTAS DE COLOR.
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parte I

parte II

parte III


4 han comentado:

senovilla dijo...

Que grandes son.
Y que buen regateante eres Manolo, cuenta conmigo para ir un fin de semana la RASTRO de Madrid, seguro que conseguimos alguna ganga y a buen precio.

Mereció la pena la cola.

Un saludos

m4n010 dijo...

Son unos genios.

No te creas senovilla, no me lleves que te arruino, soy un pésimo regateante, pero en este caso y por la chulería de la chica aguanté, además estaba muy seguro que no la vendería, allí el único que andaba a la caza de entradas era yo, pero si cuando le ofrecí las mil pelas me pide las cinco mil se las hubiese dado, y puede que algo más.

saludos

el loco de perez dijo...

Lo que yo te diga... como la época de los 90... puta generacion reggaetón!! todos echados a perder tio... nunca volveremos a tener artistas de esta talla entre nosotros

Raúl dijo...

Que grandes les luthiers... les he visto las 2 ultimas veces que han venido a Madrid, y les iré a ver de nuevo cuando vengan. Un saludo.