viernes, 1 de agosto de 2008

Peligro... mujeres de fiesta.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, he dejado caer mi usado pero bien conservado cuerpo sobre mi sofá donde por no tener otra cosa que hacer he pensado y reflexionado sobre cosas de mi vida: mi presente, mi pasado y mi futuro.
Y he llegado a la conclusión de que todo en ella es desorden, ya que fui del pasado al futuro sin pasar por el presente y cuando me paré a pensar en éste me entraron ganas de ir al baño. Cuando regresé al sofá la monumental azafata en bikini de un concurso de la tele me distrajo de mis reflexiones e hizo que pensase en otras tetas… perdón, quise decir en otras cosas.
Estoy sólo y aburrido en casa porque mi churry se ha ido, no, de momento no me ha abandonado, ese tampoco es su estilo, el día que lo haga me pondrá las maletas en la puerta.
Es que se ha ido a cenar con las compañeras de trabajo a un restaurante de aquí al lado, así que para no tener pensamientos impuros me he levantado del sofá y me pongo a escribir por escribir y sin saber de que escribir.
Pero sí, estoy sólo y aburrido y mi mujer y doscientas y pico mujeres más cenando solas y sin un hombre entre ellas. ¡Que pasada!, hoy no pondría ninguna pega para hacer una extra de camarero aunque sólo fuese a la hora de llevarles los licores e ir de una en una preguntándoles:
-¿un chupito?...-, -¿la señorita quiere una faria?...-,-¿un puro señora?...-,-¡hola churry!, no me paro que ya ves que estoy currando, (esa era mi mujer)…-,-¿un licorcito señorita?...-,-¿a esta preciosa señorita le apetece comerse un bombón?... (esta es la jefa, vieja y fea, pero está forrada)-.
Porque vamos, si la cosa es como yo me imagino que puede ser, a la hora de los licores algunas pueden ser peligrosas, porque me tengo infiltrado en alguna que otra “celebración” de féminas y sé lo que me digo. Y eso que ninguna de estas reuniones pasaba de la docena de miembras, imagínate doscientas. Porque ellas mucho bla, bla, bla… y luego son como nosotros.
Y para muestra lo que le ocurrió a tres amigos a los que sus esposas fueron de cena solas. Cenaron, bebieron, bailaron y volvieron a beber igualito que los peces de Belén, que se agarraron una tajada del 15.
De regreso a casa les entró la ganas de hacer pis, así que buscaron un lugar apartado y tan borrachas estaban que no se percataron de que aquel rincón oscuro era un cementerio… hasta que una de ellas se dio cuenta, llevándose tal susto las tres que escaparon corriendo de allí sin acabar lo que estaban haciendo.
Al día siguiente los tres amigos comentaban la salida nocturna de sus esposas y como las habían encontrado al llegar a casa.
Decía uno de ellos: -no me quiero ni imaginar lo que haría mi mujer por ahí esta noche, que cuando llegó a casa me fijé que había llegado con las bragas mojadas-.
Y le responde el otro: -yo también estoy negro con la mía pues aún se debió portar peor que la tuya que me llegó a casa sin bragas-.
Y el tercero que dice: -pues para golfa la mía que llegó a casa con una cinta enganchada en el coño y en la que ponía: TUS AMIGOS NO TE OLVIDAN-.

Desde luego... tiran cada cosa en la calle.

4 han comentado:

Eulogio dijo...

Hay que tenerlos muy bien puestos para llamarle vieja y fea a la jefa de tu mujer, por mucho forro que tenga.
Si señor.
:o)

Juanita Castillo dijo...

Jajaja, si que somos peores, algunas más que otras, que yo soy muy fina y no pierdo los papeles ni estando pedo, y eso de mear entre dos coches de madrugada no sé lo qué es... (Como entre mi compañera de farras por aqui más me vale echarme a temblar)

fermin dijo...

Esperemos que en ese lugar la recogida selectiva de residuos sea eficaz. Hay cosas que pueden ser recicladas. Creo.

m4n010 dijo...

fermin

ahí le has dado, y tanto que puede ser reciclada, ahora bien, yo no sé exactamente si la chica está ahí tirada a la basura, o si está así para que se la tiren.
En todo caso, yo la vi primero.