jueves, 13 de marzo de 2008

El empalme mortal del Sr. Ramiro


Con ella erguida como un pino
la palmó el señor Ramiro
un sábado sabadete
echando a su señora un casquete

En mal momento llegó su muerte
corriendo el hombre tan mala suerte
que la fue justo a palmar
sin darle tiempo de acabar.

Por tomar viagra para la ocasión
se le ha parado el corazón
quizás fuese mucho bombeado
para aguantar el nabo empalmado.

Ahora yace el Señor Ramiro
con la picha tiesa como un pino
para admiración y jolgorio
de quien acude al velatorio.

Por requisitos del mortuorio
irá directo al crematorio,
sé que él hubiese escogido ir a tierra
pero es que teniendo la cosa así
el ataúd no se cierra.

Para aliviarse de la pena
y también rematar la faena
exige su viuda sin reparo
que le dejen las orejas
pero que le corten el rabo.

Que sea profundo el tajazo
sin desperdiciar ni un pedazo
que desde la base hasta el glande
hacía mucho, mucho, mucho
que no lo admiraba tan grande”.

“Lo guardaré en una caja
y será mi mejor recuerdo
pues con él me haré una paja
cada vez que lo pida el cuerpo
”.

Y así es como Ramiro
cumple aun su cometido
pues llega el sábado sabadete
y aun difunto se la mete.