lunes, 17 de marzo de 2008

Tarde de fútbol

A las 4 de la tarde de un domingo cualquiera, envuelto en su bufanda, agarrado a su bandera, el hincha va al estadio a ver jugar al Composela.
Una alto antes de entrar para la garganta afinar, ritual previo al partido, parada en El Periquillo y póngame un carajillo.
Poco a poco se van juntando y los cánticos entonando, como aun desafina el estribillo, camarero por favor, otro carajillo.
En su rostro hay tensión que refleja la pasión, los nervios previos al envite los calma si es posible, fumándose un pitillo con otro carajillo.
A veinte minutos del pitido que de iniciado el partido, como vamos bien de tiempo un segundo cigarrillo y el cuarto carajillo.
La hora va llegando la tensión se va palpando ahora y pa caldear el ambiente, camarero en cuanto pueda ¡un carajillo caliente!.
El comienzo ha pillado a nuestro hincha colocado, todavía en El Periquillo apurando el último carajillo.
Dos minutos dio su aliento luego se acomodó en su asiento y en el veinte de partido se quedó Kiko dormido.

----------------------------------------Una tierna imagen, si señor...

2 han comentado:

Jorge Vilela dijo...

Querido Manolo: Siento no poder estar al lado del amigo KIKO esa fria tarde en San Lázaro. La fuerza de la "petaca" me arrastraba por los bajos fondos del alcohol. Como diría mi abuela: "noches alegres mañanas tristes". Es que uno ya no está para demasiados excesos etílicos... Ay señor, señor.... que peña: "Cando chegas a Coruña, cando chegas a Coruña, empeza a cheirar a merda, o entrar en Riazor, o entrar en Riazor o cheiro inda e peor. Unha vez dentro do campo, unha vez dentro do campo, hai que votar "ambipur",por que na grada de enfrente, por que na grada de enfrente están os porcos Riazor Blues", bis al estribillo.
¿ Recuerdas querido amigo Manolo ..?
Unha aperta .
Jorge

manolo dijo...

Estoy contigo querido Jorge en que llega un momento en que ya uno no está para excesos etílicos, el mio también pasó hace tiempo... mi cuerpo ahora está repartiendo el alcohol que tiempo atrás le metí de golpe.
Lo que sucede es que hay quien tiene la suerte de ser joven aun pasando de 50 tacos, de eso el amigo Kikiño sabe bastante.
En cuanto a la canción... pues claro que recuerdo, cómo olvidar... ¡que domingos!, tardes de fútbol... cuanto las añoro.
Unha aperta Jorgiño... unha alegría leerte aquí.