domingo, 24 de febrero de 2008

Domingo... toca religión

¿Qué es la religión?: la religión es la ciencia que se estudia en el catecismo.
Pero no sólo hay la religión que se estudia en el catecismo que nosotros conocemos, hay muchas más y las hay para todos los gustos: Cristiana, Musulmana, Protestante, Judía, etc, etc, etc… y la de Tom Cruis. Y cada una de ellas tiene su propio catecismo, salvo ésta última que tiene un guión y varios oscars.
Podría decirse que las religiones en sí no son malas, y como podría decirse, se dice y punto.
Lo malo de las religiones son los religiosos. Un beato enfurecido y con paraguas, un musulmán con pasamontañas y un mormón dándote el coñazo en la puerta de tú casa, son elementos a tener en cuenta a la hora de decidir a quien entregar tú alma.
La paradoja se da con los Protestantes, que al contrario de lo que su nombre indica son los que menos se quejan y los que menos ruido hacen.
El principio básico de toda religión es el de salvar tu alma, bien sea por las buenas o bien por las malas. Si en un principio fue a golpe de espada, hoy en día lo hacen poniéndose un cinturón con explosivos, pero sea cual sea el método a emplear, el caso es acercarte a Dios cuanto antes. Aquí el método musulmán es mucho más efectivo ya que te hace volar por los cielos en un santiamén.
Los principios de toda religión están basados en el dogma y la fe siendo ésta requisito imprescindible para todo religioso que se precie.
¿Quién no ha escuchado aquello de: si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma?, o la de: “la Fe mueve montañas”… llegado a este punto, uno debe aprovecharse de la existencia de los signos de interrogación para hacerse la siguiente pregunta: ¿es la misma montaña, o son montañas distintas?.
A lo largo y ancho de la historia de la humanidad han sido muchos los muertos que las religiones ha causado. El mismo Jesucristo, pese a tener fama de buena persona, fue asesinado por culpa de la religión… y que casualidad, también en una montaña.
Todas ellas tienen un entramado bien organizado, con sus jerarquías, sus grados y sus jeroglificos, algunos tan complejos que no los entiende ni Dios.
El funcionamiento básico de todas ellas suele ser el mismo: los de más bajo grado de la organización se encargan de buscar adeptos a los que salvar del fuego infernal, los de graduación media organizan el cotarro y llevan el control de los de rango inferior, y los más altos cargos de la jerarquía viven como Dios, algo comprensible pues si van a pregonar SU palabra, digo yo que tendrán que acercarse a Él para escuchársela bien, pues como dice un proverbio chino: “la palabla mal escuchada puede sel mal intelpletada”.
Antes de acabar con esta homilía, quisiera dirigirme a vosotros estimados lectores y queridas lectoras que no tenéis muy claro esto de la religión y andáis como Tony Blair cambiando de chaqueta:
No pecar de tontos y plantearos muy seriamente a que organización queréis pertenecer.
Pensadlo bien, pensadlo bien… que no hay pastor sin borregos.
Y si llaman al timbre y veis por la mirilla que hay dos rubios trajeados y con buena presencia, ni de coña les abráis la puerta… los mormones son muy pesados.
Y mi última recomendación de hoy va para el que no quiera ser religioso: métete Ateo, ya que estos al no pertenecer a ninguna religión no van a misa los domingos por el principio lógico, elemental y aplastante de que no creen en Dios.

He sido catequista y cuando hablo de religión sé lo que me digo.
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